Texto: Javier Rodríguez Marcos
Huecco (el nombre artístico que Iván Sevillano tomó de una reserva india de Texas) podría hablar de dos mil cosas pero prefiere hablar de su abuelo. Podría contar que algunos lo consideran el inventor del rumbatón, que en España fue disco de platino en 2006 con su primer álbum y que en Alemania, cosa rara para un músico latino –un “fusionero”, dice él, al que le gustan Camarón y Led Zeppelin–, llegó al top 5 en la lista de éxitos. Podría relatar cómo el año pasado grabó en Los Ángeles para Warner su segundo disco, “Assalto”, y cómo consiguió rodar un videoclip en el que sale un buen puñado de estrellas de la televisión. Podría hacer todo eso, pero lo primero que hace es hablar de su abuelo. Y de su pueblo.
En un bar del polígono industrial de las afueras de Madrid en la que está el loft que le sirve de casa y de estudio, Huecco se sienta delante de un café con leche y dispara: “Acabé la carrera por mi abuelo. Él siempre hablaba de prepararse para el día de mañana y yo terminé la carrera por él”. No fue fácil. Su anterior grupo, Sugarless, había empezado a dar fruto después de foguearse en Galicia para triunfar en la capital. A Iván le quedaban dos asignaturas para acabar Ciencias de la Información en la Complutense y la tentación de dejarlo era grande. El recuerdo de su abuelo le dio el empujón final.
Para algo habían servido los madrugones para ir a las viñas cada verano en Rivera Oveja, un pueblo de Cáceres a medio camino entre Casar de Palomero y La Pesga. “Aunque mi madre es de Cádiz, en mi casa cuando se habla del pueblo todo el mundo sabe que nos referimos a Rivera Oveja”, dice Huecco. Él está empadronado allí, y hasta allí se escapa cada vez que se lo permiten los continuos conciertos. Ahora, no obstante, le ha salido una competencia seria a Extremadura: su hija de año y medio, que vive en Estados Unidos, con su madre: “¡Estoy todo el día de Las Hurdes a California!”.
“Huecco habla como un torrente y amontona las historias del pasado y los proyectos de futuro: nuevas canciones, una gira por Centroeuropa, contribuir a terminar una escuela en Senegal ayudando a un inmigrante afincado en Llerena…” “Subir más alto parecía imposible y fue entonces cuando surgió ‘Se acabaron las lágrimas’”
Huecco no para. Habla como un torrente y amontona las historias del pasado y los proyectos de futuro: nuevas canciones, una gira por Centroeuropa, contribuir a terminar una escuela en Senegal ayudando a un inmigrante afincado en Llerena… Después de firmar un éxito como “P’a mi guerrera” llegó “Mirando al cielo”, una canción sobre la guerra que ha dado la vuelta al mundo. Su autor todavía se sorprende con el eco de un tema como ése: “Un día un soldado que había estado en Irak y Afganistán me dijo que había conseguido expresar justo lo que él sentía: la sensación de qué hago yo aquí. Es entonces cuando te das cuenta de lo importante que es componer canciones. No se pueden hacer a la ligera”.
Subir más alto parecía imposible y fue entonces cuando surgió “Se acabaron las lágrimas”, un tema sobre la violencia doméstica en cuyo vídeo participan personalidades como la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, la actriz Pilar Bardem, el baloncestista la Bomba Navarro y periodistas como Iñaki Gabilondo, Ana Pastor, Anne Igartiburgu, Hilario Pino y Angels Barceló. Que todos terminaran bailando a ritmo de rumba fue, cuenta Huecco, fruto “del compromiso con la causa y del buen ambiente”. Al principio parecía una locura juntar a tanto ilustre, pero Huecco se puso a ello con la ayuda de su amigo Juan Ramón Lucas, que también sale en el vídeo, y todo fue rodado. Mientras recuerda que quiere hacer en la vida algo más que vender discos, Huecco repite una frase que resume su filosofía: “Lo sientes, lo haces”
