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Texto: Liborio Berrera

“El cine se aprende en el cine.” “A base de rodar y montar, uno aprende.” En ese taller de trabajo práctico que mencionan Rubin Stein y Juan Raigada, dos directores de cortometrajes, han crecido los nuevos cineastas extremeños, que han hecho de este formato supuestamente menor un campo de creación y conocimiento, en el que autores de primera fila, como Víctor Erice, han dado recientemente algunas de sus obras más valiosas.

En Extremadura, el aumento en la producción de cortometrajes en los últimos años apunta hacia “una verdadera industria cinematográfica extremeña”, según Mario Píriz, de la productora Nacidos Niños, que dio el salto al largometraje con Pájaros muertos, seleccionada para el Festival de Málaga el pasado año.

Las ayudas públicas a la producción y realización, la difusión que aportan festivales como Envideo, de Cáceres, o El Pecado, de Llerena, y la selección rigurosa del Catálogo Jara, que costea la distribución de cinco o seis cortometrajes cada año en festivales fuera de Extremadura, reflejan un panorama de emergencia, en el que confluyen estas políticas culturales públicas y las aspiraciones personales de realizadores como Jerónimo García, ganador este año del Envideo con Calle abajo; de Alex Pachón, premio del Festival de Cine Gay y Lésbico de Badajoz con Atardecer rojo; o Irene Cardona, cuyo corto La cigüeña fue el primero en ganar un Premio Extremadura a la Creación y el pasado año debutó como directora de largometrajes con Un novio para Yasmina.

“Las ayudas institucionales son un paso más para aumentar la calidad y profesionalidad de estos trabajos”, afirma Rubén Gundín, responsable de la Film Commission de Extremadura, una institución que facilita el trabajo de los profesionales cinematográficos colaborando en la busca de localizaciones o en la gestión de permisos de rodaje. Al amparo de estas subvenciones han crecido productoras como la de Mario Píriz, Tragaluz, Trovideo, Extra!…

El número de obras realizadas cada año no es extenso, pero sí representativo de la efervescencia de este formato. Ninguna ha ganado aún los festivales más prestigiosos de España, pero empieza a ser habitual que sean seleccionadas para competir en ellos, como Verás, de Mario Andrada, en la Seminci de Valladolid. En Extremadura, la Consejería de Cultura y Turismo ha concedido este año 180.000 euros para la producción de 9 cortos (sobre 15 presentados). El Festival Envideo escoge una media de 8 obras en cada edición. Y al certamen El Pecado optaron el año pasado 13 películas de pequeño formato.

Para la directora Ainhoa Rodríguez (1982), el desarrollo cinematográfico en la región hace que “cada vez haya más profesionales extremeños que puedan regresar a Extremadura a desarrollar sus pequeños filmes”. Esta cineasta es autora de dos obras y una tercera en posproducción. En el 2007 ganó los principales premios de Envideo y El Pecado con Muñecas.

“El número de obras realizadas cada año no es extenso, pero sí representativo de la efervescencia de este formato”

“Aún no se puede hablar de una escena cinematográfica extremeña, pero el cambio ha sido notable, ha salido una nueva hornada de cineastas que participan en festivales, se facilitan ayudas públicas e infraestructuras…”, corrobora Jerónimo García, que prepara ya su primer largometraje. Cineasta del colectivo El banquete de los mendigos en Malpartida de Cáceres, amplió estudios en una escuela privada en Madrid, donde trabaja como realizador free lance para productoras de televisión.

“El corto tiene un largo camino que recorrer”, opina David Baviano, director del Festival de Creación Audiovisual de Villanueva de la Serena. “La escasez de docencias cinematográficas incita a que haya menos creadores extremeños, y los que hay salen fuera a cursar sus estudios.” Aun así, el director de la Filmoteca de Extremadura, Francisco Rebollo, sostiene que los cortometrajistas extremeños están hoy “mejor preparados” que hace años, cuando apenas había producción y los pioneros rodaban en Súper 8 de forma experimental o en vídeo.

Aunque el terreno de la ficción es mayoritario en la producción extremeña, festivales como el de Cineposible o Extrema’doc han abierto un espacio para el documental, que también acoge una de las secciones de Envideo. Minoritaria es la producción de dibujos animados, en la que sobresale Extra! Producciones, que dirigen Íñigo Silva y Maite Ruiz de Austri, cuya última producción, el largometraje Animal Channel, han estrenado este año.

Si tradicionalmente el cortometraje ha sido visto como un espacio de experimentación, la masiva producción que ha generado el apoyo de centenares de festivales en toda España constata el predominio de los géneros y la narrativa tradicional.

Juan Raigada, salmantino de 1981, afincado en Cáceres a los 8 años, ha optado por crecer cinematográficamente en Estados Unidos. Allí estudia en la Universidad de Columbia de Nueva York. En Extremadura coescribió y produjo Lucía y ha rodado seis cortos. Desde Estados Unidos ve que los cortos estadounidenses se apoyan en narrativas tradicionales “y su efectividad emocional es tremenda”. En España, dice, se produce un corto “que cumple la función literaria de la poesía o el microrrelato”.

“El corto tiene un largo camino que recorrer, opina David Baviano, director del Festival de Creación Audiovisual de Villanueva de la Serena”

“A mí me gustaría ser un director de oficio, hacer de todo y llegar a la butaca”, confirma Jerónimo García, quien defiende la autonomía del formato de cortometraje y rechaza, por “obsoleta”, la idea que lo asocia al periodo de formación de un cineasta. Para Rubin Stein, sin embargo, el corto es un “circuito donde entrenar diferentes aspectos profesionales, una probeta de ensayos. En cada obra que escribo intento renovarme, dar un giro sobre lo que yo mismo espero de mí”. Este cineasta (Navalmoral de la Mata, 1982) ha rodado tres cortos, uno de ellos documental: Cierra los ojos, sobre la violencia de género, incluido en el Catálogo Jara, ha participado en festivales como el Cinema Jove de Valencia.

Rubén Prieto sí cree que el propósito final de todo cortometrajista es rodar un largo, así que las pequeñas películas permiten “el mejor aprendizaje posible”. Nacido en Palma de Mallorca en 1974 y afincado en Mérida desde los tres años, ha dirigido Una historia de amor, seleccionada para el Cleveland Internacional Filme Festival. “Quiero que mi cine”, afirma, “sea accesible al público y que tenga un toque personal y tratamiento visual muy marcado”.

Con estas aspiraciones se están construyendo las imágenes del cine extremeño actual. Con esfuerzo y persistencia. “Siempre que acabo un corto, pienso que no volveré a meterme en un lío semejante. Pero con el tiempo vuelvo a caer”, resume el productor Mario Píriz.

GUÍA DE FESTIVALES

ENVIDEO
Catorce ediciones avalan esta apuesta del Gran Teatro de Cáceres por el vídeo, que ha difundido las obras primerizas de muchos cineastas incipientes en Extremadura. Otras secciones se abren también a realizadores no vinculados a la región (Corto 3.0) y apoya la animación y el documental.

FESTIVAL DE CINE IBÉRICO
De la ingente producción de cortometrajes en formato de cine en España y (en menor medida) Portugal, se abastece este festival de Badajoz, que selecciona cada mayo lo mejor de la producción de ambos países.

EL PECADO
Este certamen, similar al Ibérico de Badajoz, proyecta en Llerena, durante agosto, cortometrajes nacionales, pero, a diferencia del pacense, tiene un apartado para premiar obras de Extremadura y el mejor corto de humor.

EL MES + CORTO
Cáceres, Badajoz, Mérida, Plasencia, Trujillo, Arroyo de la Luz, Lisboa, Oporto y Viseu comparten las proyecciones de esta muestra, que admite obras amateurs y profesionales (incluidas videocreaciones, dibujos animados, videoclips y documentales) realizadas en el ámbito de la Unión Europea.

FESTIVAL DE CINEPOSIBLE
Desde Almendralejo, este certamen difunde en sus seis sedes de la región cortos de ficción y documentales de dentro y fuera de España de carácter social, relacionados con los denominados Objetivos del Milenio de la ONU, entre ellos erradicar el hambre y la pobreza extrema o garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.

EXTREMA’DOC
El documental de autor o de creación se exhibe en esta muestra cacereña, que acoge largometrajes y cortometrajes, y tiene un apartado para producciones relacionadas con Extremadura y países de habla portuguesa.

FICA
El Festival de Creación Audiovisual de Villanueva de la Serena premia cortos en formato de cine y vídeo de ficción, experimental y documental, y destina uno de sus premios a una obra realizada en la localidad o cuyo equipo (realizador, guionista o jefes de equipo) resida en ella.

CERTAMEN EL MILAGRO
Aunque de tema libre, el concurso de Azuaga favorece producciones que atiendan el mundo rural, y está dirigido a obras realizadas por directores de menos de 30 años de España y Portugal.

FESTIVAL SOLIDARIO DE CINE ESPAÑOL
En el 2008, el festival cacereño de largometrajes amplió su programación con un apartado para el cortometraje español incluido en los programas de ayudas públicas de las comunidades autónomas.

FESTIVAL DE CINE INÉDITO
Dar a conocer largometrajes no estrenados comercialmente en España es el propósito de este festival emeritense, que en su edición de este año ha dado cabida a una selección de cortos extremeños en una de sus sesiones paralelas.

FESTIVAL DE CINE GAY Y LÉSBICO
Selección de largometrajes de temática homosexual, este encuentro con sede en Badajoz también proyecta parte de sus películas en Cáceres y Mérida. En una de sus sesiones se exhiben cortometrajes relacionados con el mundo gay y lésbico.