Como señala uno de nuestros colaboradores en estas páginas, el vino extremeño, que hace una década era sinónimo de cantidad y granel, se ha convertido ya en un artículo de alta calidad, en un producto mimado desde el cuidado en la viña y el esmero en la vendimia hasta el diseño de la botella. Ése sería el resumen de la historia reciente, un resumen que se basa en datos y nombres, en una realidad que vamos a repasar a fondo en este número especial de Imagen de Extremadura recorriendo la geografía extremeña del vino.
Hemos tratado de que esta entrega fuera lo más completa posible, aunque estábamos limitados, eso sí, por el número de páginas con que contamos habitualmente. Seguro que hay más nombres, bodegas e iniciativas de interés, algunas aún muy jóvenes o poco conocidas tal vez, y habrá espacio para ellos en otras entregas de nuestra revista, pero al menos en este especial hemos conseguido, según creemos, ofrecer la suficiente calidad y variedad como para informar convenientemente a todos los interesados en el mundo del vino en general, y en el del extremeño en particular.
