La Extremadura moderna nacida de la Democracia y la Transición está organizada en una “red” de comarcas que no todos conocemos suficientemente bien. Una estructura que ayuda a la vida diaria de los ciudadanos, y también a la Administración en su tarea. Este número especial de Imagen de Extremadura quiere “presentar” a sus lectores, sobre todo a aquellos que a menudo se han preguntado por esa estructura, todas las comarcas de la Extremadura actual. Algo así como un mapa de imágenes sobre el mapa geográfico y la realidad.
Queremos agradecer el trabajo de tantos y tantos medios de comunicación, así como diputaciones, ayuntamientos, mancomunidades, grupos de acción local y amantes de la historia y la cultura regionales, cuya información, bien en comunicación personal bien a través de la lectura de sus publicaciones, webs o reclamos publicitarios -sobre todo en lo que respecta a los textos que aquí aparecen, muchas veces extractados de otros más amplios-, es la base de este número especial, cuya lista de referencias y agradecimientos ocuparía varias páginas. El esfuerzo de todas estas personas, muchas veces tan entusiasta como anónimo, tiene aquí también su homenaje.
Las Hurdes es una comarca más hermosa que fabulosa, en el sentido que algunos han querido darle a esta palabra: misteriosa. Ríos transparentes
y serpenteantes en las zonas de montaña, flanqueados por choperas y alamedas bellísimas, grandes extensiones repobladas con pinos (ya desde la posguerra civil) y los más hermosos y delicados bosquecillos, vaguadas y bancales que conservan aún la vegetación original.
Posee dos zonas bien distintas, como son las vegas del río Guadiana y las zonas de dehesa y bosque mediterráneo. En cada una de ellas predomina un tipo de vegetación propio de ese ecosistema, con su fauna característica. Entre los ecosistemas podemos hablar de: encinares y alcornocales densos con matorral y vegetación arbustiva y herbácea del bosque mediterráneo; de encinares y alcornocales clareados, es decir, adehesados con escaso matorral; y de zonas semiesteparias de pastos con matorral mediterráneo de porte bajo.
Como eje de la comarca, el Parque Nacional de Monfragüe, que representa uno de los enclaves más extensos y representativos de bosque y matorral mediterráneo. Fue el primer espacio natural protegido en Extremadura. Esta área natural puede considerarse como un valle surcado por los ríos Tajo y Tiétar. Monfragüe es de una gran “simplicidad” orográfica: el Tajo flanqueado por pequeñas alineaciones montañosas paralelas como eje longitudinal y extensas penillanuras cubiertas de dehesas a norte y sur. Es en el eje central montañoso donde se localiza la mayoría de nidos de las aves rapaces que han dado fama a este lugar y reciben visitantes de todo el mundo.
Es uno de los territorios más singulares y menos conocidos de la región. Está compuesta por once municipios: Alconchel, Almendral, Barcarrota, Cheles, Higuera de Vargas, Nogales, Olivenza y sus pedanías, Táliga, Torre de Miguel Sesmero, Valverde de Leganés y Villanueva del Fresno. Su paisaje ofrece suaves lomas y llanos, salpicados de encinares interminables, dehesas, pastizales y campos de cereal; es, además, una comarca ribereña, muy marcada por el río Guadiana.
Como su nombre indica, se encuentra en el suroeste de la provincia de Badajoz. Cuenta con algunas de las más pobladas y singulares dehesas de la región, y con densos bosques que ofrecen enclaves que parecen todavía vírgenes. “Pasa” por ella la famosa Sierra Morena, con picos como La Mira, en Salvatierra de los Barros, o Santa María, en Salvaleón. Pero no sólo hay montañas, sino también muy hermosos ríos, como el Ardila, el Bodión, el Zaos o el Godolid. Fregenal de la Sierra o Jerez de los Caballeros son, sin duda, dos de las más bellas localidades de la región.
El elemento vertebrador del paisaje de la zona, el río Guadiana, gracias a una importante infraestructura de canales y acequias, es el recurso natural sobre el que se ha cimentado toda la riqueza agrícola de esta comarca. Ello ha favorecido el potencial económico de dos centros comerciales tan relevantes como Don Benito o Villanueva de la Serena, que gracias a su ventajosa posición geográfica, han hecho de las Vegas Altas una de las comarcas con mayor proyección y riqueza de Extremadura.
El agua es la principal riqueza de esta zona, generando paisajes tan espectaculares, y hasta hace poco secretos, como Los Canchos de Ramiro. Pero también hay en ella admirables espacios construidos por la mano del hombre, como la hermosa localidad amurallada de Galisteo, o la también amurallada, y aún más célebre -gracias sobre todo a su catedral y a su casco histórico- Coria, que es, sin duda, uno de los ejes, por número de habitantes y por situación geográfica, de esta comarca.
Una comarca con un territorio de 2.500 kilómetros cuadrados habitada por unos 40.000 habitantes. Una comarca donde podemos ver paisajes muy distintos: llanos para el cereal, dehesas, fértiles campos de regadío. Donde poblaciones como Miajadas o Trujillo bordean los 10.000 habitantes y otras como Santa Cruz de la Sierra, Villamesías o Alcollarín no llegan a los 500. Una comarca “construida” en y con la riqueza que ofrece la diversidad.
Los pueblos de esta comarca están situados en la vertiente sur de la Sierra de Gredos, lo que ha determinado el clima y el medio natural característicos de este territorio. Hacia el sur se encuentra el río Tiétar, en el que desembocan las gargantas y arroyos que nacen en la sierra. Su economía ha dejado de ser eminentemente agraria para dedicarse al turismo.
La Sierra de Gata es una de las sierras que componen el Sistema Central. Sus cumbres marcan el límite entre las provincias de Cáceres y Salamanca. Al oeste se encuentra Portugal, y otra conocida sierra: la de la Estrella. Se trata de una de las comarcas más hermosas de Extremadura, y quizá por su alejamiento del centro de la Península haya podido conservar muchos de sus atractivos sin los estragos del desarrollismo o del turismo incontrolado.
La Sierra de Montánchez, que separa las cuencas del Tajo y el Guadiana dibujando una línea divisoria entre las dos provincias extremeñas, ofrece al visitante una naturaleza en armonía con sus aprovechamientos tradicionales agrícolas y ganaderos. Su Historia es rica y variada, pues en esta zona dejaron sus huellas lusitanos, celtas, romanos, visigodos, árabes… Desde el castillo almohade de Montánchez, una de sus poblaciones más conocidas y hermosas, puede divisarse toda la riqueza paisajística de esta comarca.
Sabemos de los primeros asentamientos humanos en esta comarca gracias a las pinturas rupestres de Berzocana y Cañamero, los verracos de Carrascalejo, el castro de La Coraja en Aldeacentenera y el llamado Tesoro de Berzocana. Y a partir de ellos, la Historia fue tan compleja como fértil, dando lugar a hechos y creaciones de primera magnitud, como el Real Monasterio de Guadalupe, declarado Patrimonio de la Humanidad y, sin duda, uno de los emblemas de la España de su época y de la Extremadura actual.
Alguien escribió en el pasado que ésta es tierra de miel y lana, de leche, higos y almendras. Luego se sumaron el tabaco y el pimentón. La comarca de Campo Arañuelo limita al sur con Los Ibores; al norte con el río Tiétar, que la separa de La Vera; al oeste con el Parque Nacional de Monfragüe y, otra vez, el Tiétar; al este, se convierte en el límite, en otra Raya, de Extremadura.
Está situada en el sudeste de la provincia de Badajoz y es vecina de las de Córdoba y Sevilla. Quizá sea una de las comarcas menos conocidas de la región, pero es, sin duda, una de las más atractivas, con un patrimonio histórico-artístico riquísimo: desde el menhir prehistórico de la Cardenchosa a los conjuntos arquitectónicos de Llerena, Berlanga o Azuaga, pasando por el teatro romano de Casas de Reina, la necrópolis visigoda de Maguilla o el castillo medieval de Villagarcía de la Torre.
Esta comarca, conocida sobre todo por las ruinas romanas de Cáparra y el bellísimo pueblo abandonado de Granadilla (con una magnífica rehabilitación) la componen quince pequeños municipios, enclavados en una zona llena de atractivos naturales: Ahigal, Cabezabellosa, Cerezo, La Granja, Guijo de Granadilla, Jarilla, Marchagaz, Mohedas de Granadilla, Oliva de Plasencia, Palomero, La Pesga, Santa Cruz de Paniagua, Santibáñez el Bajo, Villar de Plasencia y Zarza de Granadilla.
Esta comarca está integrada por municipios que forman parte de dos zonas naturales del sur extremeño: la Sierra y la Campiña, lo que ha originado desde antaño importantes rasgos diferenciales entre unas y otras localidades. La parte occidental (Bodonal de la Sierra, Segura de León, Fuentes de León, Cabeza la Vaca) ha estado tradicionalmente vinculada a Fregenal de la Sierra y al modelo económico de aprovechamiento de la dehesa y el monte, mientras que los municipios orientales (como Bienvenida y Montemolín) están más cercanos a Llerena, con la que comparten los grandes llanos cerealísticos propios del sureste extremeño.
Cuatro biotopos vertebran este territorio sorprendente por su variedad y de gran relevancia medio ambiental: sierras, dehesas, humedales y zona esteparia. Del enebro, el cantueso o la jara a la encina, pasando por el brezo y el madroño. Y una fauna espectacular, sobre todo en lo referente a las aves: cigüeña negras, grullas, águilas reales y perdiceras, buitres, alimoches…
Este enclave, que cuenta con un benigno microclima, es uno de los valles norteños más conocidos de Extremadura, con localidades ya famosas hace siglos y a las que llegan viajeros de todo el mundo, como Hervás o Baños de Montemayor, dos relevantes a la vez que discretos y encantadores centros turísticos. Atravesado por la famosa Ruta de la Plata o por las Cañadas Reales Soriana-Occidental y Vizana ha sido siempre lugar de paso, de ahí en buena medida su riqueza.
Uno de los aspectos más importantes de esta comarca de paisajes variados, que cuenta con localidades tan atractivas y diferentes como Hornachos (una de las poblaciones más singulares de toda la región) o Almendralejo (Ciudad Internacional del Vino), es sin duda, su riqueza en productos agroalimentarios como el vino, el aceite y la aceituna.
Esta comarca, cada vez más apreciada por viajeros de toda Europa, ofrece grandes atractivos naturales y paisajísticos, con la magnífica Reserva de Cíjara (uno de los espacios naturales más hermosos de Extremadura) como centro imaginario de la comarca, que cuenta con localidades con tanta historia como Herrera del Duque o Siruela. Además, junto a la vecina comarca de La Serena forman el territorio con más kilómetros de costa interior de España.
Comarca fronteriza con Portugal que ofrece hermosísimos paisajes a lo largo de su territorio. Territorio que ha sido habitado desde el Neolítico o el Calcolítico, como así lo atestiguan la gran abundancia de restos pertenecientes a estas épocas que han sido encontrados por toda la comarca, entre otros: ajuares, puntas de flechas y numerosos objetos de caza, además de un gran conjunto megalítico compuesto por unos 50 dólmenes y considerado uno de los mejores conjuntos de Europa.
Fueron los árabes quienes dieron nombre al río que dio nombre a su vez a este valle. El término “Xerit” ofrece varias interpetaciones etimológicas: “río angosto” o “río cristalino”. En todo caso, las dos sirven para el Jerte, que sólo parece ensancharse al acercarse ya a Plasencia. Pocos lugares de Extremadura son tan conocidos en todo el mundo como este valle poblado de esos miles de cerezos que florecen al llegar la primavera.
Esta extensa comarca, llena de encantos, parece, vista desde el cielo, un mosaico de tierras de cultivo, pastizales y dehesas arboladas. Fuera de nuestras fronteras, muchos la conocen por joyas como el famoso puente de Alcántara, la prestigiosa Torta del Casar, la magnífica plaza de Garrovillas o el paraje de Los Barruecos, donde se encuentra el Museo Vostell Mapartida de Cáceres.
Algunos viajeros conocen esta comarca por castillos como el de Feria, el de Medina de las Torres o el de Valencia del Ventoso; otros por las plazas -Grande y Chicha- de su localidad más conocida, Zafra, “la pequeña Sevilla”. Pero también son famosos algunos de los “productos” que ofrece su naturaleza, que nacen en ella o se alimentan de ella: la ganadería ovina y porcina y sectores como el de la vid o el olivo.