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PRESENTACIÓN

Es éste un número muy especial, que se hace eco de una de las campañas de comunicación más relevantes de cuantas se han puesto en marcha en Extremadura desde el comienzo de la Democracia. Pues se trata, sobre todo, de un “balance” de lo mucho construido y reconstruido en estas pocas décadas.

Los ejes fundamentales de la Extremadura de hoy, de lo que todos podemos vivir (u ofrecer a los demás, a quienes nos visitan) sin salir de sus límites, aparecen en estas páginas “ilustrados” por las opiniones y acciones de tres nombres igualmente relevantes: José Manuel Calderón, Almudena Cid y Huecco. Y también, como la Extremadura surgida en democracia, con los mismos valores de la región: juventud, bonhomía y excelencia.

Es éste, decíamos, un número muy singular. Si en la etapa anterior de Imagen de Extremadura publicamos varios números extra, con una gran acogida por parte de los lectores, queríamos ahora comenzar una nueva etapa dando un paso más ambicioso aún: para conjugar lo mejor de cada número ordinario con lo mejor de cada número especial.

Cuando le ofrecieron protagonizar el último anuncio de Marca Extremadura, el cantante Huecco propuso cantar en él, claro, pero no entraba en el guión. Lo cuenta en broma el músico nacido en Madrid (1974), pero de origen extremeño, tras terminar la primera parte de la grabación del spot para la nueva campaña publicitaria de la región en el Palacio de Congresos de Mérida. Ser la imagen de Extremadura significa para él “un reto, un honor y un sueño que no le ocurre a cualquiera”. Nació en Madrid, pero se crió en Las Hurdes, así que “en el fondo soy extremeño, porque se es de donde uno se siente y mi alma es extremeña”.

Durante el rodaje del anuncio todos se refieren a él como Huecco. Iván Sevillano, el nombre que figura en su partida de nacimiento, sólo parece existir ya en su DNI. Él asegura, no obstante, que sigue siendo el mismo Iván que contemplaba a su abuelo trabajar con el zacho entre las viñas hurdanas de Marchagaz, y de ahí surgen los lazos con Extremadura que él se empeña en estrechar. “Mi influencia es extremeña y yo soy ciudadano de Las Hurdes”, explica. Insiste en lo de ciudadano porque lleva años empadronado en Casar de Palomero y en la alquería de Rivera Oveja conserva una casa donde compone e idea las maquetas de sus trabajos discográficos. “Es mi lugar de inspiración”, asegura.

En esa casa acabó de tomar forma Huecco, su primer disco en solitario tras abandonar su grupo hasta entonces, Sugarless, o Assalto, el segundo y de mayor éxito, y también han sonado por primera vez en ella las canciones del tercer trabajo, e inédito hasta la primavera del 2011, que quizás contenga alguna referencia jurdana. El tema ‘Sólo un poquito’, seleccionado por TVE para el campeonato de Moto GP, pertenece a este disco. Y en Rivera de Oveja ha imaginado su próximo proyecto empresarial, que pondrá en funcionamiento muy pronto para “intentar huir de Madrid en busca de salud”: un negocio familiar de alimentos hurdanos, aceites, mermeladas… “Todo en pequeñas esencias y poca producción”, detalla.

De momento, el autor de éxitos como ‘Pa´mi guerrera’, vive entre Los Ángeles, donde reside su hija de dos años, Madrid y Las Hurdes. ¿Y qué puede haber en Extremadura que no encuentre en los otros lugares? “La paz, la calma y el tiempo”, responde sin pensárselo. “En Extremadura vuelvo a ser dueño del tiempo, las horas vuelven a ser horas y me olvido del estrés de las grandes ciudades”. Para él, esta tierra representa valores como “lo auténtico o lo desconocido”. “Es muy ella misma, y es de lo que podemos presumir”.

Con las rastas sueltas y algo más cortas que en sus últimas apariciones promocionales, el creador del rumbatón, como ha bautizado a esa fusión o “perversión”, como él mismo dice, de diversos sonidos del mundo de la que resulta su estilo, representa en la nueva campaña publicitaria de la región el camino emprendido por ésta para adoptar un nuevo modelo de economía sostenible con la incorporación de valores como la solidaridad, la ecología o la justicia en las empresas. Él mismo es la imagen de un compromiso social a través de la música, un compromiso que nace, dice, “de mirar alrededor, de ver que hay gente que necesita ayuda. A mí me ayudaron y ahora lo hago yo con quienes lo necesitan”.

A esa inquietud se debe su iniciativa musical de ‘Se acabaron las lágrimas’, un tema sobre y contra la violencia hacia las mujeres. Con él grabó un vídeoclip en el que puso a bailar gritando su estribillo a un puñado de personalidades variopintas y lanzó una campaña para vender tonos de móvil cuya recaudación, 10.000 euros, donó a la Fundación Mujeres. Ahora, junto a la empresa extremeña de venta por catálogo de joyería y complementos de moda Cristian Lay, se ha embarcado en un nuevo proyecto: la reconstrucción del orfanato Notre Dame de la Charité en Haití. La firma joyera y el músico esperan recaudar 70.000 euros con la venta de pulseras, gargantillas y anillos que llevan impreso un logo de Huecco con el mensaje Se acabaron las lágrimas. Las de niñas haitianas huérfanas a las que el músico extremeño, como lo hiciera con las mujeres maltratadas, pone voz.

TEXTO: Toñi Escobero

Otro mundo es posible. Y otra economía también. Lo es en Extremadura, donde empresas e instituciones han adoptado nuevos valores sociales como normas reguladoras del mercado productivo. Solidaridad, comercio justo, consumo responsable, ecología, salud, sostenibilidad, desarrollo rural, cooperación, igualdad, diversidad, innovación…, son algunos de los principios que han cimentado en los últimos años la puesta en marcha de destacadas iniciativas empresariales, proyectos competitivos, rentables y con conciencia, y que pretenden ser el motor de un cambio en la región.

SOLIDARIDAD
Veinte organizaciones fundaron en 2007 la Red de Economía Alternativa y Solidaria de Extremadura (REAS). Este colectivo surgió en 2007 con la idea de ser una plataforma y nexo de unión a entidades de diversos ámbitos que buscan “construir ese otro mundo posible desde lo económico y lo productivo” en la región, según se explica en su web (http://reasextremadura.blogspot.com). “No es que ahora, por la crisis, sea más necesario un sistema económico alternativo”, sostiene uno de sus miembros, Juan Carlos Vila, “sino que siempre debería haber sido así, puesto que la fórmula tradicional ha demostrado su inutilidad”. Desde REAS “se mira más por las personas y menos por lo económico”.

Este mismo principio guía a los colectivos de la red, como el de Banca Ética de Badajoz. Su razón de ser va implícita en el nombre: promover un ahorro responsable como instrumento de transformación social. Y en la práctica es como un banco, pero con otros intereses más humanitarios y menos beneficio económico. “No aporta intereses a sus ahorradores, somos una asociación sin ánimo de lucro, pero el gran interés que te llevas es el de hacer una buena acción con tus vecinos que más lo necesitan”, explica su presidente, Javier Martínez Antón.

Cualquiera puede depositar sus ahorros en él y los beneficiarios son personas necesitadas que por su situación económica no pueden acceder a préstamos de bancos convencionales. A ellos se les cobra un 2% de interés para cubrir los impagos de, por ejemplo, préstamos que no se devuelven del todo porque están en situaciones muy precarias. Desde su creación, han logrado 50 ahorradores que han depositado 50.000 euros. Ese dinero les ha permitido conceder cien préstamos por unos 100.000 euros. También han prestado 20.000 euros a cinco iniciativas de economía solidaria. No es mucho, pero sí una punta de lanza para dar una rentabilidad humanitaria al ahorro.

COMERCIO JUSTO
El comercio también puede ser justo y solidario, basado en principios de igualdad y consumo responsable. La Casa del Sol vende desde hace años alimentos y artesanías de diversos países en vías de desarrollo, con la premisa de que el productor reciba por el fruto de su trabajo una compensación económica justa y digna y con la esperanza de que esta tarea sirva de ayuda contra la pobreza de esas poblaciones.

El principio de promover un comercio justo alimenta igualmente la existencia de otras originales iniciativas como los grupos autogestionados de consumo. En Cáceres funcionan dos: Mansalva y Manojo, aunque hay otros en la región. Estos grupos se abastecen de “productos alimentarios sanos y de calidad, cultivados de manera respetuosa por productores conocidos y cercanos, con los que tratamos directamente, sin intermediarios”, explica el sitio web de Mansalva (http://sites.google.com/site/gacmansalva/).

Los grupos compran hortalizas, huevos, panes, bollería ecológica, verduras y hasta algas directamente a los productores, a quienes se les exige el respeto al medio ambiente y a los derechos de sus trabajadores, y se acuerdan precios justos para ambas partes. Las personas que integran el grupo organizan pedidos conjuntos y, una vez realizada la compra, coordinan el reparto entre unos y otros. De esta manera han dado una vuelta de tuerca al concepto del comercio y la distribución alimentaria.

ECOLOGÍA
La agricultura sostenible o agroecología, en definitiva, cultivos que no utilizan productos químicos, es una sólida realidad en la región. La Red Calea (www.redcalea.org) es prueba de ello. Reúne a especialistas en esta materia del norte de Extremadura que, a través de la colaboración con productores, instituciones y consumidores, quieren “ampliar y consolidar el papel de la agroecología en el medio rural, como herramienta para lograr un verdadero desarrollo sostenible, desde una perspectiva local y bajo los criterios del ecologismo social”, se detalla en su web. ¿Cómo? Cultivando productos ecológicos; en su huerta de Robledillo de la Vera; vendiéndolos, a través del ortal de Internet www.larecolecta.com o de grupos autogestionados de consumo como Mansalva; formando a otros agricultores decididos a adoptar esta forma de cultivo; cooperando con organizaciones no gubernamentales que trabajan en países en vías de desarrollo asesorando a su personal en técnicas de agroecología; innovando esas técnicas a partir de la investigación y las nuevas tecnologías; o creando redes sociales que compartan el mismo espíritu. Extremadura Sana es una de esas redes. La forman productores, consumidores y técnicos extremeños que trabajan también por hacer realidad la agroecología en el medio rural extremeño.

Pero este fenómeno no sólo florece en el entorno rural, también lo hace en el urbano. En la capital cacereña ya existe una nueva generación de hortelanos. Seis, concretamente, que han puesto en marcha Sámara (www.portalsamara.com), un proyecto empresarial de huerta ecológica, en la falda de la Sierra de la Mosca, que nutre a grupos de consumo autogestionado o a particulares ávidos de verduras y hortalizas libres de químicos y que pueden comprar directamente en la propia huerta o por Internet y con entrega a domicilio. Sus 3.000 metros de tierra cultivada se suman a las casi 86.000 hectáreas que ocupa la agricultura ecológica en toda la región y a la que se dedican más de 3.800 agricultores, según los últimos datos de la Junta de Extremadura. Estas cifras convierten a la región en la tercera productora de España en agricultura ecológica y su catálogo de productos abarca desde la miel o el aceite hasta helados o cosméticos.

CALIDAD
Diez denominaciones de origen (miel de Villuercas, quesos de Ibores, de la Serena, torta del Casar, vinos Ribera del Guadiana, pimentón de la Vera, cerezas del Jerte, aceite de Monterubio y de Gata-Hurdes y el jamón Dehesa de Extremadura) y dos indicaciones de origen protegida (ternera de Extremadura y Corderex) velan porque doce alimentos de Extremadura mantengan un código de calidad en la región. Actualmente, los sellos extremeños de calidad no sólo son una herramienta eficaz de protección geográfica del producto, sino un instrumento rentable y potente de desarrollo rural para generar empleo, impulsar el comercio, mantener métodos tradicionales de producción y favorecer el turismo vinculado a la gastronomía. Sólo bajo la denominación de Torta del Casar, funcionan 30 ganaderías, con más de 26.600 cabezas de ganado y 11 industrias, que el año pasado elaboraron cerca de 352.000 kilos de queso.

DESARROLLO RURAL
“A mucha honra” es el título de uno de los proyectos de la Dirección General de Desarrollo Rural para la recuperación de la ‘identidad rural’. Su objetivo: contribuir a revalorizar el mundo rural, destacando sus aspectos más positivos, como modelo de vida, tanto económico como social y cultural. Campañas y proyectos públicos al margen, hoy nadie duda de que la Extremadura rural no sólo está de moda, sobre todo por su potencial turístico y patrimonial –la provincia de Cáceres, con 418 establecimientos de turismo rural, ocupa el quinto lugar entre los destinos preferidos por los españoles–, sino que ofrece un escenario industrial y empresarial que da cabida a la tradición y a la innovación a partes iguales. La agricultura ecológica es sólo un ejemplo, pero son decenas de empresas punteras en su sector, con sedes en los más recónditos pueblos de la geografía extremeña, las que con tesón, imaginación y trabajo han ratificado que el futuro no está sólo en las ciudades y que ayudan a frenar el despoblamiento del territorio rural. El número 14 de Imagen de Extremadura se hacía eco de este logro recordando la original industria heladera Kitcream de Trujillo o la luminosa propuesta de Iluminaciones Artísticas Henry del pueblecito de Pizarro o las puntadas de alta tecnología para artículos de aeronáutica de las cooperativistas de Parafly en Zarza Capilla. Y por si faltaran aún ideas, también hay organizaciones que promueven el desarrollo rural desde el estudio, la formación y el asesoramiento. Como la fundación Félix Rodríguez de la Fuente, propulsora del plan Run@Emprende que, entre otras iniciativas, creará ‘agentes verdes’ en seis comarcas extremeñas que conocerán los recursos y posibilidades de las zonas para asesorar a futuros emprendedores. Se trata de la conquista definitiva del mundo rural.

SOSTENIBILIDAD
Limpia y rentable. Así es la energía del futuro. Y cada vez más la del presente extremeño. La región ha hecho una apuesta fuerte por las energías renovables en busca de una economía sostenible, basada ésta en industrias rentables que no contaminen. Extremadura tiene una excelente materia prima para esta clase de negocio: un campo extenso y mucho sol. Estas condiciones y las ayudas institucionales a las inversiones en el sector han permitido que la región lidere la producción de energía termosolar y que sea la tercera comunidad española en energía fotovoltaica. “El sector energético constituye una apuesta preferente y estratégica para el crecimiento económico de la región”, ha reconocido el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara. Actualmente se proyectan otros 19 parques termosolares, uno de ellos el de Abengoa en Logrosán, que, de construirse, sería el más grande del mundo; y se han presentado 60 solicitudes para crear otros tantos. Existen también otras 22 plantas eólicas en proyecto. En 2014, la producción de energía renovable al año alcanzará previsiblemente los 4.850 gigavatios/hora, el 80% de la energía que consumen los extremeños. A ello se suman otras iniciativas de plantas de biodiésel (producción de carburantes a partir de aceites de soja, palma o similares), como la que gestiona Bioenergética Extremeña en Valdetorres o la empresa Green Fuel en Los Santos de Maimona. Además, se proyectan diez plantas de energía de la biomasa (se aprovecha materia orgánica), una de ellas en Navalmoral de la Mata, que sería la mayor de Europa y que generaría electricidad a partir de la combustión de maíz y tabaco. Para afianzar el crecimiento del sector, un centro tecnológico abrirá sus puertas previsiblemente el próximo año en Badajoz. Su meta será la de convertirse en el eje de desarrollo científico-tecnológico de las energías renovables en beneficio de la calidad de vida y el crecimiento económico.

COOPERACIÓN
“Cooperar para competir”. Ese es el principio que ha guiado a las pequeñas y medianas empresas extremeñas en los últimos años, animadas y apoyadas por el sector público de la comunidad, para mejorar su productividad y buscar de forma conjunta una salida de su producto a mercados nacionales e internacionales. ¿Cómo? Pues siguiendo la vieja máxima de: la unión hace la fuerza. Así surgieron los ‘clústers’, concentraciones de empresas, instituciones y agentes sociales vinculados todos ellos a un mismo sector productivo que pretenden aumentar la productividad y que las empresas puedan competir dentro y fuera de España. La originalidad del ‘clúster’ es que plantea la unión de empresas que, por compartir producto y mercado, serían en la práctica competidoras o rivales naturales. El Programa Nexo, promovido por la Confederación Regional Empresarial Extremeña y la Junta de Extremadura en 2002, nació para dirigir y coordinar los incipientes pasos de los seis primeros ‘clústers’ de la región: rocas ornamentales, envase-embalaje, metalmecánico, construcción, conocimiento, madera-mueble. Ocho años después se han constituido hasta 14 ‘clústers’ en la región y abarcan campos tan diversos como el mercado audiovisual (www.clusteraudiovisual.com) o las energías renovables (www.clusterenergex.org). El último en fundarse, el de las TICs (empresas de Tecnologías de la Información y la Comunicación), desarrollará e incentivará la innovación de este sector, uno de los más “estratégicos y emergentes” de la región, en palabras de la consejera de Economía, y del que se espera se convierta en “tractor de la economía” extremeña, ya que se considera a las TICs como la “correa de transmisión” para la innovación en otros sectores.

INNOVACIÓN
Y si para competir es necesario cooperar, también lo es innovar. Los ‘clústers’ han sido claves para facilitar, promover y fomentar el uso de las nuevas tecnologías y de la I+D+i (investigación+desarrollo+innovación tecnológica) en cada uno de los sectores que operan, pero no han sido los únicos. También han contribuido las medidas desarrolladas por la Junta de Extremadura para dotar a las empresas de infraestructuras industriales suficiente y de calidad, o lo que es lo mismo, impulsar semilleros de empresas (naves industriales) y polígonos industriales (suelo industrial) en todo el territorio, con atención especial al medio rural. En este plan de infraestructuras, además de la Junta, ha sido imprescindible la participación de los ayuntamientos y la Unión Europea. En las últimas dos décadas, se han invertido 6.300 millones, que han permitido acotar 1.300.000 metros cuadrados de suelo industrial y construir 254 naves, según datos de la Junta de Extremadura, además de poner en marcha otros parques empresariales (un plan mixto de suelo y naves) para zonas rurales. Y desde donde se han puesto sin duda las bases de esa necesaria innovación ha sido desde los centros tecnológicos de investigación. Existen ya 18 centros de investigación entre públicos, privados y de titularidad mixta, y otros 6 en proyecto. Abarcan áreas tan dispares como la alimentación (con creaciones de un té de hojas de olivo o aceite solidificado del Centro Tecnológico Agroalimentario), la sanidad, el agua o el deporte.

Recientemente, además, el Consejo de Gobierno de la Junta de Extremadura aprobó el proyecto de Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación de Extremadura, “con el objetivo de ordenar la investigación científica y técnica, el desarrollo tecnológico y la innovación en el ámbito autonómico, estableciendo un marco regulador unitario y sistemático de actuación que facilite su coordinación y promueva actividades científicas de interés general”. Una ley necesaria, sin duda, para eliminar las barreras que dificulten el desarrollo de la actividad investigadora, así como para proporcionar nuevos instrumentos que faciliten su realización, mejoren su calidad e induzcan a una mayor competitividad del sistema productivo.

Hace dos años que Almudena Cid dejó de hacer piruetas en el tapiz, pero se la ve en plena forma. Menuda y simpática como siempre. Son las cinco de la tarde y aún le quedan un par de tomas y la grabación del sonido para terminar el rodaje del anuncio de la última campaña de Marca Extremadura. La productora la ha hecho madrugar para rodar en exteriores de Trujillo y aprovechar las primeras luces del día, así que a las cinco de la tarde acumula casi diez horas de posar frente a la cámara. Sin embargo, la ex gimnasta de origen extremeño no pierde ni la sonrisa espontánea ni la energía que la acompañaron durante 20 años por las pistas de competición de medio mundo.

La última localización del anuncio es en el interior de un apartamento para el turismo en Cáceres. Allí toma asiento en un sofá adoptando una cómoda posición de yoga y demostrando que mantiene la flexibilidad que le dieron sus largas jornadas de duro entrenamiento desde los 7 años. Si está cansada, no lo deja entrever. Lo que sí dice es estar “satisfecha” con el anuncio y “feliz” porque pensaran en ella para protagonizarlo. “Soy pura sangre extremeña y es un orgullo representar a esta tierra”, declara. Su padre, de Brozas, y su madre, de Alcántara, emigraron a Vitoria, donde ella nació en 1980. ¿Cuánto de extremeña y de vasca tiene Almudena Cid? “No sabría medirlo”, responde ella. “En Vitoria siempre ha habido muchos extremeños, por lo que me he criado con extremeños, y, aunque soy vasca, cuando viajo a Extremadura me siento una extremeña más. La familia tira mucho al arraigar el sentimiento por una tierra”. Y su abuelo materno, que vive en Alcántara, escultor aficionado y al que se siente especialmente unida, es quien más le tira.

Así que cuando repite una y otra vez frente a la cámara “Somos Extremadura”, lo siente porque la campaña, dice, “transmite lo que son los extremeños y Extremadura, lo que se vive aquí y las sensaciones que puedes llevarte cuando la visitas: la cultura, el ambiente, la tranquilidad, la buena comida…” ¿Y qué son los extremeños? “Gentes muy nobles, que valoran lo sencillo. Extremadura mantiene la esencia de lo que importa, nada es prefabricado sino natural”, responde. Una tierra, a su juicio, que exporta talento, donde el “futuro sostenible es posible” y donde priman valores que a ella le importan, como la conservación de la naturaleza o la solidaridad.

Desde que se retiró de las competiciones en las Olimpiadas de Pekín 2008, donde consiguió un octavo puesto, su ritmo vital ha encontrado el sosiego. “Vivía absorbida por la gimnasia rítmica, todo giraba a su alrededor, y aunque me ha dado resultado, también lo he pasado mal”. ¿Volvería a vestir el maillot, entonces? “Sí, sin duda. Aunque la gimnasia de élite no es muy sana, tuve que competir con anginas, con fiebre… Me hizo fuerte, y soy lo que soy gracias a ella”. Y también gracias a ella ha cumplido “más sueños de los que esperaba”, como ser la única gimnasta en participar en cuatro olimpiadas consecutivas (Atlanta 1996, Sidney 2000, Atenas 2004 y Pekín2008) o “demostrar que se puede ser una mujer en un deporte de niñas”. Sólo eso, dice, “avala el resto de mi vida”.

Ahora disfruta de su nueva vida fuera del deporte de élite. Ha descubierto, por ejemplo, con “sorpresa” que todo es “menos estricto”, “menos duro”. “Me puedo poner unos tacones sin temor a que me duelan los pies y puedo dedicarle más tiempo a mi pareja, mi familia…, sé dosificarme”. Actualmente se dosifica entre clases de interpretación, apariciones en programas televisivos, campañas publicitarias, conferencias a empresas sobre su experiencia en los juegos olímpicos y por supuesto, el deporte (pilates, yoga), pero por “placer”.

La gimnasia la llevó a recorrer medio mundo, “a palpar la cultura” de países como Bulgaria o Azerbaiyán, que visitó en varias competiciones. Hoy disfruta viajando a Extremadura tres o cuatro veces al año, porque aquí, asegura, encuentra “la tranquilidad”. “Es una tierra que tiene algo que no da ningún otro lugar. Todos los emigrantes que conozco quieren volver y eso debe ser por algo”.

Entre Brozas y Alcántara conserva a gran parte de su familia, aunque el principal vínculo es su abuelo alcantareño, al que visita con mayor frecuencia. Eso le ha llevado a convertirse en embajadora de la candidatura del puente de Alcántara para que sea declarado Patrimonio de la Humanidad, una “responsabilidad”, señala, que le lleva a reivindicar para este monumento una urgente rehabilitación. Y es también a ese abuelo escultor y a una tía rapsoda, a su sangre extremeña, dice, a quienes debe su “vena artística”, que unida a su esfuerzo y trabajo la mantuvieron dos décadas como una de las diez mejores gimnastas del mundo.

TEXTO: Liborio Barrera

El viajero del siglo XXI busca vivir experiencias. Lo dice el máximo responsable de Turismo del Ayuntamiento de Cáceres, Francisco Torres. Y Extremadura está llena de experiencias por vivir: deportivas, lúdicas, arriesgadas, artísticas, culturales, gastronómicas, saludables, acuáticas, aéreas y hasta educativas. La región ya no se ofrece como una tierra por descubrir, sino como un lugar para vivir y sentir emociones. Aunque el turismo patrimonial y de naturaleza sigue siendo el más demandado, empiezan a despuntar nuevos modelos como el ornitológico, el termal o deportivo (golf o deportes de riesgo). “Tenemos que ofrecer una Extremadura abierta al siglo XXI, en la que se busquen otras vías de desarrollo abiertas a la experiencia”, señalaba la consejera de Turismo ante la última convocatoria de la Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur).

EL RECLAMO DE LAS AVES
Extremadura alberga un 75% de territorio IBA’s (Áreas Importantes para las Aves) y 69 áreas declaradas como Zonas de Especial Protección de las Aves (ZEPA). Esto la convierte en un lugar privilegiado para contemplar aves, algunas incluso únicas o en peligro de extinción. El interés ornitológico de la geografía extremeña es incuestionable, con el Parque Nacional de Monfragüe como la principal referencia.

Diez especies constituyen el principal reclamo para los aficionados: el águila imperial ibérica, el águila-azor perdicera, el buitre negro, la cigüeña negra, la avutarda, el sisón común, el elanio común, la grulla común, el cernícalo primilla y, por supuesto, la cigüeña blanca. Otras especies interesantes son el gorrión moruno, la alzacola, la golondrina dáurica, el vencejo pálido, el abejaruco, la carraca, la abubilla o el martín pescador.

El avistamiento de estas especies puede hacerse sin problemas en observatorios ya creados para este fin por diferentes administraciones y organizaciones en el parque de Monfragüe, los embalses de Talaván, y Arrocampo, los Canchos de Ramiro, la sierra de San Pedro, el parque natural de Cornalvo, el puerto Mejoral, Moheda Alta y el monasterio de Tentudía.

Además, existen ya empresas especializadas en el sector, que ofrecen guías, rutas y material (telescopio, prismáticos…), como Elanus en Trujillo; En Ruta o Monfragüe Vivo, en Monfragüe; Escuela Lutra, en La Codosera; o Jera S. C..

LA HUELLA DEL PASADO
Los tres enclaves declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (Cáceres, Mérida y Guadalupe) hablan por sí solos de la riqueza histórico-artística y patrimonial de la región. Su monumentalidad e historia componen, junto a la naturaleza, el motor de la maquinaria turística de la región. Estas tres ciudades son la huella del pasado más esplendoroso de la Comunidad, pero no son las únicas.

Igual de valioso es el patrimonio de Trujillo, Plasencia, Coria, Medellín, Zafra, Yuste o incluso Badajoz. Y si es pasado lo que el turista busca, el de Extremadura se remonta a la Prehistoria. Son importantes los testimonios de arte rupestre que conserva la región, desde la cueva de Maltravieso de Cáceres, la cueva de la Mina en Castañar de Ibor o el abrigo de Minerva en Garlitos, también grupos de pinturas en covachas de Monfragüe y las Villuercas, Santa Ana en Cáceres, en la Serena, la Siberia, Hornachos, sierra de San Serván o Alburquerque, entre otros.

El visitante puede contemplar las pinturas bien directamente, como son en el caso de los abrigos del castillo en Monfragüe o el Risco de San Blas en Alburquerque; o en centros de interpretación, como ocurre en las cuevas de Maltravieso. Son destacables igualmente los monumentos megalíticos (dólmenes), más de 300, que se conservan diseminados por las comarcas de Alcántara, Valle de la Serena, Magacela, Barcarrota, Valverde de Leganés o Prado de Lácara, y son accesibles sin dificultad.

AVENTURA, DEPORTE Y RIESGO
En la visita a Extremadura cabe también el riesgo. Submarinismo, alpinismo, montañismo o vuelos en parapente forman parte de la oferta extremeña de deportes de riesgo y turismo activo. Ocho clubes de buceo permiten aprenden, por ejemplo, a surcar las profundidades acuáticas, primero en piscinas para luego aventurarse en algunos pantanos.

Quienes prefieren las alturas cuentan con la Federación Extremeña de Montañismo para iniciarse o informarse de rutas por la región. El portal wikiloc tiene registradas por los usuarios 35 rutas de montaña de diferente dificultad y distancia, gran parte de ellas en la sierra de Tornavacas pero otras en Las Hurdes o Las Villuercas.

Se puede subir más alto aún volando, en parapente por ejemplo. Colectivos como Aerofly ofrecen cursos de iniciación al parapente y paramotor por unos 500 euros y paseos de media hora en un biplaza por 80 euros. Las posibilidades son tan amplias como accidentes geográficos tiene la naturaleza extremeña. Circuitos de raids permiten, por ejemplo, combinar varios deportes de riesgo siguiendo un recorrido (piragüismo, rapel, escalada, tirolina, kayak…). Al menos una veintena de empresas están dedicadas a la organización de actividades relacionadas con turismo activo y de aventura, como Légola (www.legola.com), Mérida Aventura o Explorer.

Para los aficionados a deportes menos arriesgados, caza, pesca o golf, Extremadura también es su destino. La región posee unos 3.500 cotos para la caza mayor (ciervo, jabalí, muflón, corzo…) y menor (liebre, conejo, perdiz roja, codorniz…), y cerca de tres millones y medio de hectáreas acotadas para la actividad cinegética, que se distribuyen entre cotos privados, deportivos, reservas regionales y zonas de caza controlada. La pesca tiene habilitados 86 cotos. Barbos, tencas, truchas, carpas, bogas de río, jarabugos o frailes, son algunas de las especies que pueden capturarse en los ríos extremeños.

Los golfistas cuentan en la región con dos campos de golf: el Norba Club de Cáceres (www.norbagolf.es) para 18 hoyos y par 72 en 6.044 metros, y Golf Guadiana con un campo de 18 hoyos par 73 en un recorrido de 6.381 metros. Ambos completan su oferta con un complejo hotelero anexo, instalaciones deportivas adicionales y escuela de golf.

TURISMO DEL CONOCIMIENTO
Un viaje a Extremadura puede ser también un viaje de conocimiento. Un congreso, un curso de idiomas o la participación en un campo de trabajo son opciones para una visita a la región. Nuevas y competitivas infraestructuras, como el renovado Complejo Cultural San Francisco de Cáceres y los palacios de congresos de Badajoz y Mérida, así como los que están en construcción o proyecto en Cáceres (antiguo Auditorio), Plasencia, Villanueva de la Serena y Jerte (Cabrero), hacen de Extremadura un destino sugerente para la celebración de congresos y reuniones profesionales y científicas.

Para promocionar la región en este sector nacieron los convention bureau municipales en las dos capitales de provincia, una especie de oficinas de congresos integradas en un circuito nacional. Además, siete empresas están especializadas en la organización de estos encuentros. El mercado de los cursos de idiomas es aún incipiente. El reciente Servicio de Español para Extranjeros de la Universidad de Extremadura ofrece ya cursos de inmersión lingüística y cultural en la región, con estancias en hoteles, residencias de estudiantes y familias.

Y para el aprendizaje de los más jóvenes, la Dirección General de la Juventud (www.juventudextremadura.com) continúa con su programa de campos de trabajo y este año organiza seis: de circo en Talayuela, de cine en Cáceres, de arqueología (proyecto Primeros Pobladores) en Malpartida de Cáceres, de cooperación internacional en Valencia de Alcántara, de arqueología e investigación (Recuperación de la Memoria Histórica) en Santa Amalia, de información y comunicación en Mérida, de integración y medio ambiente en Plasencia.

TURISMO TERMAL
Salud, bienestar y contacto con la naturaleza brindan los ocho balnearios con los que cuenta la Comunidad: Alange, Baños de Montemayor, San Gregorio (Brozas), Fuentes del Trampal (Montánchez), El Raposo (Puebla de Sancho Pérez), Valdefernando (Valdecaballeros), Valle del Jerte (Valdastillas) y El Salugral (Hervás). En conjunto, ofrecen el 10% de las plazas de termalismo social de España, un turismo que está en auge y que cada vez demandan personas más jóvenes y con poder adquisitivo alto.

El de Alange es el más antiguo. En él aún se conservan estructuras y restos arqueológicos de las primeras termas romanas que funcionaron con cierta fama en el mismo lugar allá por los siglos III y IV. Los baños del Valle del Jerte y El Salugral han sido los últimos en abrir sus puertas recientemente.

Son múltiples los beneficios terapéuticos de los ocho manantiales que nutren estos baños: artrosis, artritis, reumas, lesiones, problemas respiratorios o de circulación, afecciones de la piel, curas de adelgazamiento, estrés y otras más. Para tratarlas, los balnearios cuentan con modernas instalaciones, consultorios médicos y variados servicios, como vapor de ozono, duchas escocesas, aerosoles, hidromasaje termal, oxígeno medicinal, duchas Vichy, masajes, parafangos. Baños de Montemayor y El Raposo disponen incluso de su propia línea de productos cosméticos.

TURISMO DE NATURALEZA
A pie, en bici, navegando… Extremadura puede conocerse también a través de sus caminos, montañas y ríos. Por tierra, existen al menos treinta rutas de senderismo, cicloturismo o montañismo por espacios, monumentos y reservas naturales de la región, englobadas en la Red de Espacios Protegidos de Extremadura (Renpex). La ruta principal es la Vía de la Plata (www.rutadelaplata.com). Su origen se remonta a la época romana, en la que sirvió de importante eje de comunicación entre la cornisa cantábrica y el sur de Hispania, y que en Extremadura discurre desde el Valle del Ambroz hasta la comarca de Tentudía. Desde el siglo IX se utiliza como uno de los caminos de peregrinaje a Santiago de Compostela. Su recorrido en la región ofrece apreciar un importante tesoro arqueológico, que la convierte en un museo al aire libre (la propia calzada empedrada, el arco de Cáparra), paisajes de importante valor ecológico y las mismas ciudades por las que discurre, Cáceres y Mérida y otros núcleos urbanos.

Para la práctica del senderismo, la región cuenta con varias decenas de rutas. La de Carlos V es la más popular. Discurre entre Tornavacas y Jarandilla de la Vera siguiendo los pasos del emperador en su viaje de retiro hacia el monasterio de Yuste, donde pasaría los últimos años de su vida. De interés especial es también la Vía Verde Vegas del Guadiana a Las Villuercas que sigue a lo largo de unos 50 kilómetros, desde Villanueva de la Serena hasta Logrosán, el trazado de una antigua línea de tren ya en desuso y recuperada para el senderismo, el cicloturismo y las rutas a caballo.

Los portales en internet www.viajarporextremadura.com o www.tusrutasysenderos.com ofrecen todas los itinerarios y existen varios clubes que facilitan información, como el Club de Senderismo Camino de la Plata (www.caminoplata.com) o la Federación Extremeña de Montañismo (www.fexme.com).

En Extremadura también es posible la navegación o incluso la práctica del windsurf. No en vano es una de las regiones con más kilómetros de costa interior, 1.500 en total. De los 40 embalses que tiene la comunidad, 28 son navegables. Sólo en el Tajo son navegables de forma ininterrumpida 130 kilómetros. Extremavela o Jaramanda son dos de las empresas que ofrecen paseos fluviales a los visitantes. Para los surfistas, los embalses de Orellana o de Gabriel y Galán reúnen las condiciones adecuadas para su práctica.

CITAS CULTURALES
Cerca de 70 festivales y una treintena de fiestas de interés turístico regional ofrecen casi cien ocasiones interesantes para visitar Extremadura. La mayoría de festivales se desarrollan entre la primavera y verano y abarcan teatro, música, vídeo cine o circo. El de teatro clásico de Mérida es el principal referente de la programación cultural de la región, pero hay citas con la escena clásica en Cáceres y Alcántara, con el teatro en la calle en Villanueva de la Serena o el teatro contemporáneo y la danza en Badajoz. En música, marcan pautas el Contempopránea de Alburquerque, el Womad de Cáceres o el de música folk de Plasencia. Se puede seguir con Los Conversos de Hervás, Envideo de Cáceres, el festival de nuevo circo de Cabeza del Buey…

Y de festival en festival o de fiesta en fiesta. Extremadura tiene nueve fiestas declaradas de interés nacional: el Peropalo de Villanueva de la Vera, Los Empalaos de Valverde de la Vera, la Semana Santa cacereña, el Cerezo en Flor del Valle del Jerte, Fiesta de la Santa Cruz de Feria, Octava del Corpus de Peñalsordo, los Sanjuanes de Coria, la Fiesta de Nuestra Señora de las Nieves de La Zarza o La Encamisá de Torrejoncillo. Además, otra veintena está catalogada de interés regional.

Una decena de museos completa la propuesta cultural extremeña. Destacan por su programación y trayectoria el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo de Badajoz, el Museo Romano de Mérida, el Museo de Cáceres y el Museo Vostell-Malpartida de Cáceres. Recientemente abrió sus puertas en Cáceres el, ya prestigioso antes de su apertura, Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear.

Otros 14 museos de identidad recogen las costumbres y tradiciones arraigadas en el pueblo extremeño, como las vinculadas a su gastronomía (la cereza del Jerte, el aceite de Monterrubio, el pimentón de la Vera, turrones de Castuera o la torta del Casar), las fiestas religiosas (Los Empalaos de Valverde de la Vera) y paganas (el Carnaval de Badajoz) o los oficios (el del barro en Salvatierra de los Barros). Espacios museísticos son también los 13 centros de interpretación que reconstruyen la historia de algunos enclaves, como el de las cuevas de Maltravieso o Cáceres el Viejo, ambos en la capital cacereña.

TEXTO: Javier Álvarez

En los últimos 30 años se ha construido más que en toda la historia de la humanidad. En China, apenas el 1% de la población respira aire limpio. Sólo el 30% del territorio está habitado en el mundo y crece el despoblamiento de zonas rurales -donde se producen los alimentos- mientras la población se concentra, cada vez más, en las grandes urbes. En la segunda mitad del siglo XX la población mundial creció en un 130%, más del doble que en los 50 años anteriores, y sigue aumentando. Son sólo cuatro datos aislados, cuatro ejemplos, cuatro muestras de algo en lo que hace ya tiempo coinciden los expertos: que el progreso tal y como lo entendemos hoy no tiene siempre connotaciones positivas.

Y es que avanzamos rápidamente hacia lo que se conoce como “progreso imposible” e insostenible en el tiempo, ante el que surge con fuerza un movimiento a todos los niveles que reclama un desarrollo sostenible aplicado a los modelos sociales y económicos. Y es en ese modelo de desarrollo sostenible en el que Extremadura parte con ventaja respecto a la gran mayoría.

Definiciones de desarrollo sostenible se han dado muchas. La más utilizada es la que pronunció en 1987 la Comisión Mundial sobre Ambiente y Desarrollo de la ONU (la conocida como Comisión Brundtland), que lo define como “el desarrollo que asegura las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para enfrentarse a sus propias necesidades”. Algo que está en el extremo opuesto de un sistema económico basado en la máxima producción, el fomento del consumo exacerbado, la explotación ilimitada de recursos naturales y el beneficio como único criterio económico. A cambio, hablamos de usar los recursos naturales de forma sostenible, de potenciar las empresas verdes, de ser eficientes energéticamente, de las producciones ecológicas, de fijar población en el entorno rural… En este nuevo entorno, que adquiere fuerza en el actual contexto económico, tiene cada vez más valor el patrimonio natural, y es ahí donde Extremadura entra en juego con ventaja. Las cosas han cambiado en los últimos años a gran velocidad, y aspectos que hasta ahora habían sido consideradas como un problema, de pronto se convierten en ventajas competitivas. Es el caso de la excesiva dispersión territorial y del alto peso de la agricultura en el PIB regional, por ejemplo. Y en este nuevo concepto de empresa, que va más allá de la simple búsqueda del beneficio económico, también esta Comunidad Autónoma ha demostrado su potencial.

En lo que se refiere a la explotación de los recursos naturales, la región también ha dado un paso al frente, como señala en este mismo número Toñi Escobero, y se ha situado como una de las comunidades con más proyectos en energía fotovoltaica y termosolar, con lo que aprovecha su clima para apostar por las energías alternativas. El siguiente paso se dará con la instalación de parques eólicos una vez que el Gobierno apruebe los proyectos presentados.

Para que todo esto sea posible se hace vital mantener una de las señas de identidad de la Comunidad: sus pueblos. Sus cerca de 400 municipios han sido en ocasiones un problema, pero hoy son una oportunidad. Entre otras cosas porque la parte positiva de la globalización hace que sea factible crear empresas rentables sin moverse de casa gracias a las nuevas tecnologías y a la mejora de las infraestructuras. Ya no hay que vivir en una gran ciudad para ser un empresario de éxito. A esto se suma que los clientes perciben, cada vez más, esa producción casi artesanal como un valor añadido, porque saben que es precisamente en esos pequeños municipios en los que está la materia prima.

Esto permite que los jamones más caros del mundo se produzcan en Montánchez (Iberselec), que en Puebla de Alcocer se desarrolle un sistema para potabilizar agua a través de plantas (Aquaphytex), que en Pueblonuevo del Guadiana haya una empresa de alta tecnología centrada en la nutrición clínica (Vegenat), que en la región haya 10 denominaciones de origen propias y tres compartidas, que en Zarza Capilla se fabriquen paracaídas y chalecos antibalas (Parafly), que en Olivenza se pusiera una de las primeras fábricas de España de bolsas de plástico a base de fécula de patata (Oliplast), y que en Arroyo de San Serván se encuentre el primer centro de inseminación artificial del cerdo ibérico (Tecnogenext).

Los expertos coinciden en que una de las características del desarrollo sostenible es, además, su valor empresarial. Los clientes perciben como una ventaja la aplicación de este modelo e incluso aumentan su demanda. En los productos agroalimentarios esto se traduce en la salida al mercado de productos ecológicos, es decir, los que han sido producidos sin utilizar elementos químicos.

En este sector Extremadura es la tercera potencia nacional gracias a sus condiciones climáticas, sus producciones extensivas y la valiente apuesta de los agricultores y ganaderos de la región por unos productos con más costes y menos salida en el mercado nacional, aunque poco a poco se van imponiendo como ya ocurre desde hace años en otros países europeos.

En Extremadura se produjeron los primeros helados ecológicos de España (Kitcream, Trujillo), y también hay vinos, carne, frutos secos especias, pasteles, aceite, frutas… Todo un amplio catálogo hasta completar los más de 3.600 productores y más de 115.000 hectáreas que se dedican a estas variedades, según los últimos datos del Ministerio de Agricultura. Además de sus producciones ecológicas, la Comunidad extremeña ofrece otros productos singulares, como son sus patrimonios natural e histórico, que ganan importancia –incluso económica¬ como elemento diferenciador.

En caso del patrimonio natural, durante muchos años se ha dudado del modelo extremeño, pero hoy ese modelo es el que le permite disfrutar de un entorno muy particular y perfectamente conservado, algo cada vez más difícil de encontrar gracias a este “progreso imposible” de las últimas décadas.

Para empezar, Extremadura cuenta con un Parque Nacional, Monfragüe -que también está catalogado como Reserva de la Biosfera-, y con dos Parques Naturales, Cornalvo y Tajo Internacional, este último compartido con Portugal. Además, la Comunidad presenta como seña de identidad un sinfín de espacios protegidos que van desde la Reserva Natural Garganta de los Infiernos a sus cuatro Monumentos Naturales (Cueva del Castañar, Cuevas de Fuentes de León, Mina La Jayona y Los Barruecos) pasando por el Paisaje Protegido Monte Valcorchero.

Zonas de Interés Regional, Árboles Singulares, Corredores Ecológicos y de Biodiversidad e incluso un lugar de Interés Científico (el volcán de El Gasco) se suman a un interminable catálogo que se completa con los espacios protegidos por la Red Natura 2000 de la Unión Europea.

Este enorme potencial medioambiental se une en no pocas ocasiones con el legado patrimonial de Extremadura, como puede ser el caso de Cáparra y Hervás. Pero sin duda el mejor ejemplo lo constituye la candidatura impulsada por la Junta de Extremadura para que los cascos históricos de Trujillo y Plasencia y el Parque Nacional de Monfragüe sean incluidos, de forma conjunta, en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco como “ejemplo del bosque mediterráneo” y como un “paisaje cultural” de primer orden.

Pero, como decíamos antes, como insistimos en este número a lo largo de todas sus páginas, en el caso de Extremadura este desarrollo sostenible sólo es entendible –y posible– desde el mantenimiento del entorno rural. A lo largo de las últimas décadas en España han sido habituales las noticias sobre la desaparición de pueblos, mientras que Extremadura, a pesar de su enorme territorio y su escasa población puede presumir de que, al menos hasta la fecha, únicamente se han abandonado los municipios en los que obligaron a sus vecinos a marcharse en los años sesenta por la creación de pantanos, como ocurrió con Granadilla y Talavera la Vieja. Incluso en Granadilla se trabaja en la recuperación del municipio, algo que resulta imposible en Talavera al estar su terreno anegado por el pantano de Valdecañas.

La región mantiene así cerca de 400 municipios, y para que continúe de este modo es necesario establecer un modelo de desarrollo que permita que en todos los pueblos sus vecinos cuenten con los servicios necesarios. Ello explica el ‘mapa’ de mancomunidades, entidades a través de las que los municipios se agrupan para compartir servicios. En total, la Comunidad se divide en 28 mancomunidades, 14 en cada provincia.

En los propios municipios, directamente o a través de las mancomunidades, se han creado hasta 24 Grupos de Acción Local que se han encargado de gestionar los proyectos de la iniciativa europea Leader y del programa de desarrollo rural Proder. Dicho de otro modo, se han generado estructuras para que sean los propios habitantes de los pueblos los que decidan cuáles son sus prioridades y para que gestionen las ayudas procedentes de la Unión Europea.

Porque el desarrollo sólo es sostenible si los pueblos siguen existiendo, si se siguen produciendo alimentos en el campo, si se fomentan las energías renovables y si se conserva el medio natural como patrimonio y como motor económico. La otra opción, el “progreso imposible”.

Termina la temporada en Toronto y a José Manuel Calderón le falta tiempo para volver a su casa de Villanueva de la Serena. “Es lo primero que hago siempre, y hasta que no llego no empiezan realmente las vacaciones. Desconecto y por fin me siento en casa”, reconoce. El jugador villanovense de la NBA, el 8 de los Toronto Raptors, es el único que repite en la última campaña de Marca Extremadura para promocionar la región, lo que supone para él un “orgullo”, “algo importante”. Y lo es más en esta edición porque dice que es “diferente”. “Es más natural, y creo que hará pensar a la gente. Además de invitar a visitar la región, invita a pensar en cómo está la sociedad hoy en día, el mundo en general, España y Extremadura, y que hay cosas que preocupan… Y eso me gusta”.

Siendo aún un adolescente, Calderón pasó de Villanueva y el Doncel la Serena a Vitoria y el TAU Vitoria para formarse como jugador. Debutó con 18 años en la primera categoría del baloncesto español, la ACB, en el Lucentum de Alicante, al que fue cedido por el TAU. Ha completado ya cinco temporadas como base en Toronto, desde el 2005, y le quedan otras tres. Lleva en total 16 años viviendo fuera de la región. Sin embargo, no ha dejado que el tiempo ni los éxitos (medalla de plata en las Olimpiadas de Pekín 2008, oro en el Mundial de Alemania en 2006 o récord de tiros libres en una temporada en la NBA, entre otros) le apartasen de sus raíces. Lo dice en el anuncio, pero el mensaje es más que un guión publicitario. Añora “estar en casa”, “la tranquilidad de Extremadura”, de Villanueva, “donde tengo a mi familia y a todos mis amigos”.

Sus vínculos con la región también son deportivos. Hace cuatro años creó el Campus Calderón en Cáceres para promover el baloncesto entre niños de 8 a 18 años y al que este año están invitados Anthony Parker, de Cleveland Cavaliers, Carlos Delfino y Dave Hopla. Hace unos meses ha constituido también su propia fundación para apoyar proyectos a favor de la infancia y la juventud.

El rodaje del spot se realiza en domingo, en un plató de la localidad madrileña de Algete. Allí Calderón atiende con paciencia las continuas indicaciones del realizador Lino Escalera para corregir alguna posición de los brazos o la cara. Una toma, luego otra y otra, hora tras hora, y son muchas para los treinta segundos en que quedará resumido todo el trabajo. Para una de esas tomas debe colocarse un arnés de cintura bajo el pantalón, lo que permitirá izar sus casi dos metros de altura y hacerlo volar a un par de metros del suelo. “No ha sido mi mejor experiencia”, confesará después con humor.

El texto que graba para el anuncio se refiere también a que lo importante de exportar talento, lo que hace Extremadura en su caso y otros similares, es hacer lo que a uno le gusta y ser siempre uno mismo. Esta reflexión habla de sí mismo, de la estrella del baloncesto que no ha perdido la naturalidad ni la sencillez del chico de Villanueva que le gusta jugar al baloncesto. Cree que la identidad extremeña reside precisamente en “lo natural”. “Extremadura es lo que ves, no hay nada detrás, y te da tranquilidad y confianza el estar allí”. En su opinión, “las cosas se están haciendo bien, que poco a poco se está mejorando y que es una de las regiones que pueden estar muy orgullosas”.

Son las cuatro de la tarde, come con rapidez un bocadillo que le preparan en el servicio de catering y sigue con ánimo las pautas que le marca la productora. Aún le queda una última sesión de fotografía para completar el material de la campaña. No lo dice, ni lo hace notar, pero desea terminar. “En cuanto acabe, me vuelvo a Villanueva”, dice. Ha pasado allí ya diez días desde que concluyera la temporada en Toronto pero todavía va y viene a Madrid por múltiples compromisos, con la prensa unos (entrevistas virtuales en El Mundo, Marca o El Faro de Vigo) y con marcas publicitarias otros. “Es lo que más me apetece, volver a casa y desconectar”. Podrá disfrutar de ello sólo hasta agosto, cuando viajará a Turquía para disputar un nuevo Mundial con la selección española.

TEXTO: J.R. Alonso de la Torre

El camarero de la vinoteca Oquendo de Cáceres es vasco y es bonachón. Cuando le preguntan que si, además, es de Bilbao, él responde: “No, Bilbao es mío”. Un extremeño nunca reaccionaría así si le preguntaran por sus orígenes. Un extremeño respondería sólo que sí y lo haría con cierta timidez, como esperando un inmediato reproche por ser de donde es.

¿Será complejo, será falta de señas de identidad, será carencia de orgullo? Bastan un par de conversaciones, algunas lecturas, cierta reflexión para deducir que no, que es bastante más complicado, que no practicamos la jactancia identitaria, pero sí poseemos un orgullo colectivo de pertenencia.

Durante años, hemos utilizado la inmensidad como marca y argumento: ya que no podíamos presumir de ricos, al menos presumíamos de tamaño. Así, fuimos llenando nuestro imaginario de comparaciones consoladoras: Extremadura es más grande que el Benelux y una vez y media más grande que Galicia; somos la región española con más kilómetros de costa; Badajoz es la provincia más grande de España, Cáceres, la segunda, y el término municipal cacereño es el más extenso del país…

Pero seguían faltándonos argumentos sólidos. O mejor, los teníamos, pero no los encontrábamos porque, en el fondo, la cuestión identitaria nos daba lo mismo. Y por ahí se va haciendo la luz: los extremeños tenemos orgullo de pertenencia, claro que sí, pero que nadie nos pida que presumamos de ello ni que utilicemos nuestras particularidades como armas arrojadizas.

Ahí tenemos de nuevo el caso de nuestra inmensidad. En 1860, el viajero inglés Henry O’Shea visitó la región y escribió que los pueblos extremeños “eran como los días felices: pocos y alejados entre sí”. Por esas fechas, otros dos ingleses, Abel Chapman y Walter J. Buck, hicieron su pertinente viaje romántico por Extremadura y la compararon con el África de los Boers. La situación sigue siendo parecida: 40.000 kilómetros cuadrados, poco más de un millón de habitantes, es decir, la tasa demográfica más baja del país y la dispersión más exagerada. Eso es una seña de identidad, que hábilmente manejada como argumento político puede dar réditos. Pero no se ha utilizado exageradamente porque los extremeños no sabemos llorar para conseguir, no nos gusta. El refrán gallego “O que non chora, non mama” en Extremadura no encuentra adeptos.

Estamos tan acostumbrados a la austeridad: tener lo justo para vivir nos reconforta, y si empezamos a ganar más dinero de la cuenta, sentimos una desazón muy cristiana: no puede ser que nos vaya bien sin sufrir, seguro que a la vuelta de la esquina acecha el castigo. Cuando a los profesores de la región se les propuso dar clase por las tardes ganando más dinero, lo rechazaron con el argumento de que dar clase por ganar más dinero era una vileza. Desde hace 500 años, tenemos claro que ganar dinero es cosa de judíos y luteranos, y si empezamos a enriquecernos, corremos a confesarnos porque algo malo habremos hecho, seguro.

Con esos principios marcados indeleblemente en nuestro imaginario colectivo, es natural que miremos con desconfianza cualquier atisbo de promoción identitaria. Tenemos las nieblas más románticas y turísticas de la Península Ibérica y la mayor riqueza ornitológica de Europa, pero a quien promociona estos valores lo contemplamos con asombro: las nieblas y los pájaros siempre estuvieron ahí y nunca los necesitamos para sentirnos más extremeños. Tenemos la segunda cabaña equina de España (40.000 cabezas), nuestros antepasados vetones formaron la caballería romana, los caballos protagonizan nuestras fiestas, y el corcel soberbio y orgulloso es nuestro verdadero animal totémico, el que mueve pasiones y emociones. Pero eso es sólo para nosotros. Fuera de Extremadura, nos identifican con el cerdo o la cabra y nos da lo mismo. Allá ellos. Lo que nos importa es lo nuestro, no lo que los demás piensen de nosotros. Es más, en el siglo XXI, ya ni siquiera recurrimos a la añagaza infantil de presumir de tamaño: ahora que todo el mundo se cree sus singularidades y las destaca, nosotros no necesitamos vanagloriarnos de nada.

El caso de la Virgen de Guadalupe es paradigmático. La patrona de los extremeños es un icono fundamental en la región. Es lógico: Extremadura venera a sus vírgenes con exaltación desmesurada. En la región hay 247 ermitas rurales en 184 pueblos y otros 243 templos puestos bajo la advocación de la Virgen María. Sin embargo, la Virgen primera, la de Guadalupe, la patrona, pertenece a la diócesis de Toledo. En cualquier región con identidad agresiva, esto sería impensable y hace años que se habría solucionado esta contradicción. Aquí es un problema menor. Sólo ahora se ha puesto el tema con fuerza sobre la mesa por el impulso personal de media docena de extremeños, pero no parece que haya indignación masiva ni agravio colectivo insoportable. Se piensa como con todo: la Virgen está ahí, es nuestra y aquí no entablamos guerras por señas de identidad, aunque sean sagradas.

Se va dibujando así una Extremadura tranquila y sensata que no presume de orgullo de pertenencia, aunque existe; que no muestra sus señas de identidad como arma porque le parece estúpido; que no participa en ninguna carrera identitaria porque lo entiende ridículo. No es falta de autoestima, es que nos sobra normalidad.

Belén Baños es antropóloga con mucha obra científica publicada y mucho mundo recorrido. Da clases en la Universidad de Extremadura. Cuando se le pregunta por Extremadura, reconoce que en la región existe una identidad específica condicionada por el medio, pero a continuación aporta la clave de la idiosincrasia regional: “Nuestra identidad es precisamente cuestionarnos nuestra identidad”. Es así: la guapa no presume de guapa porque ya sabe que lo es, el rico no presume de rico porque asumió hace tiempo su riqueza. Sólo quien no tiene identidad o la busca artificialmente se aferra a ella, la recrea, la fuerza, la escupe como dardo belicoso.

Los pimientos de Espelette vascos y los pimientos de la Vera, la coca catalana y la perrunilla, la gaita gallega y el tamboril hurdano… En Extremadura no se concibe que se pueda construir una patria sobre un pimiento, sobre un tambor, sobre una perrunilla. En otros lugares, sí. Allá ellos, pensamos, pero que no agredan con estos símbolos-simpleza.
Somos tan tranquilos, tan seguros, tan sensatos, que callamos nuestro talento, lo disfrutamos en silencio. Pero eso no es humildad paralizante, sino una suerte de orgullo que nadie debiera menospreciar. Exportamos nuestro talento en silencio. A corto plazo, eso no da réditos porque hoy, lo que no es megafónico y mediático, no existe, pero a la larga, el talento acaba imponiéndose sobre la alharaca y la publicidad.

Veamos casos singulares. La plataforma Rayuela ha revolucionado la educación en Extremadura y se ha convertido en una referencia en otras partes del mundo, España incluida. Eso es talento exportado, pero calladamente. Más casos de identidad brillante que traspasa fronteras: nuestras 85.000 hectáreas de agricultura ecológica, cuya producción copa los mercados europeos, el supercomputador Lusitania, convertido en el tercer sistema de memoria compartida de España, esa escuela mundial de cirujanos llamada Centro de Cirugía de Mínima Invasión, el Centro Agroalimentario de Extremadura con sus gazpachos pasteurizados, sus aceites de licopeno, su caviar de vino, el Cenatic, único proyecto español en materia de software de fuentes abiertas y referente del software libre en el mundo…

Si siguiéramos señalando talento, estaríamos siendo lo que no somos: presumidos, superficiales, frívolos… Nuestro orgullo de pertenencia a Extremadura se basa en el reconocimiento del éxito sin caer en la complacencia. Es sabiduría vieja, sentido común, atención a lo esencial y desprecio de lo fatuo, lo fútil y lo veleidoso. En la radio hay un programa deportivo donde se anuncia profusamente un jamón que no es extremeño, pero se elabora a partir de cerdos de nuestra región. ¿Qué es más importante, la publicidad sin una base rigurosa o tener la Denominación de Origen más exigente en cuestión de jamones ibéricos?

La base del talento y del orgullo identitario es el rigor, el hacer las cosas bien, no las estadísticas, el alarde ni la jactancia. Puestos esos cimientos, ya se puede presumir si es imprescindible para vender. Pero para exportar talento, lo primero es tenerlo, lo de fanfarronear y vanagloriarse sin base no cuenta, es humo, polvo, sombra, nada… Las estadísticas ya no asustan, la inmensidad ya no consuela, la austeridad no es suficiente… Lo que importa hoy es el talento. A partir de él se puede empezar a crecer y a creer. Extremadura cambia, se enorgullece y lo tiene que contar.

-¿Oiga, es usted de Extremadura?
-No, Extremadura es mía.

TEXTO: Jesús Sánchez Adalid

El sentimiento de pertenencia a Extremadura debe ser el reconocimiento entrañable de lo propio, la vinculación con nuestra cultura, la protección del medio natural y el amor a lo mejor de nuestra historia. Lo regional supone hoy la identificación con el rico mundo interior extremeño y español; es nuestro anclaje frente a la uniformidad global, a la vez que punto de arranque de nuestra aportación al resto del mundo. Asumimos lo universal, aportando lo propio. Pero, además, y en lo meramente práctico, tal sentimiento es la mejor arma para tener una sociedad solidaria. No es casual que la población extremeña haya sido siempre ejemplo de acogida, pues no nos importa en absoluto compartir lo nuestro, así como tampoco recibir lo del otro. No sólo no nos molestan los de fuera, sino que les abrimos los brazos.

Con todo, para edificar una auténtica realidad regional, el extremeño debe guardarse del carácter excluyente y localista de la falsa “identidad”. Y no debe conformarse con asumir solamente los elementos de su entorno y construir un imaginario colectivo inspirado en el espacio físico. Sino que, además, tiene que colaborar en la construcción de un proyecto de regionalismo vanguardista. Ese proyecto se basa en la necesidad de desentrañar los signos geográficos, humanos, económicos, espirituales y culturales extremeños; la conveniencia de enraizarlos en su espacio y la obligación histórica de englobar esta materia en términos modernos, universales y generosos. Lo cual exige despojarnos de ciertos prejuicios y de, al menos, dos errores capitales: creer que regionalismo se opone a universalismo, y confundir lo regional con lo popular. De hecho, la peculiaridad geográfica de la región ya ha provisto a Extremadura de una marca genética proclive a la totalidad. Nadie puede negar que, históricamente, ha sido territorio de paso; lo cual nos ha enriquecido en vez de disolvernos. El Norte extremeño mantiene la impronta de la reciedumbre castellana. El Oeste no puede entenderse sin la vecindad de Portugal. La parte oriental, con toda la comarca de los Montes y Las Villuercas, mira a La Mancha. Y el Sur, recibe marcadas influencias andaluzas. El propio título de Extremadura parece aludir tanto a una topografía concreta como a una extremada realidad física y mental, pero nunca cerrada, sino abierta. Abierta incluso al mar, aun siendo un bien que le falta. Y no por ello la región se ha visto privada de navegantes y relaciones diversas allende los mares.

Bien es sabido que el ansia que mueve a Extremadura a abrir la valva de su aislamiento, para captar la influencia del mundo circundante, ha sido una constante en nuestro devenir cultural y ha promovido algunas de las etapas más personales y lúcidas de nuestra historia, hasta constituirse en una suerte de tradición de universalidad. Este ir en busca de lo nuevo, este lanzarse al mundo para abrevar la eterna sequedad del abandono secular, ha movido a extremeños ilustres. Ello no significa volver la espalda ni infravalorar lo vernáculo, o desoír el diálogo profundo del paisaje o sacudir el cuño que la historia nos ha dejado.

Es desde esta misma tesitura espiritual, y conscientes de que la región necesita ese espejo cuya extrañeza nos devuelva la justa imagen de nosotros mismos, desde donde nuestro pueblo se proyecta con pleno sentido en la realidad española.

PRESENTACIÓN

Como señala uno de nuestros colaboradores en estas páginas, el vino extremeño, que hace una década era sinónimo de cantidad y granel, se ha convertido ya en un artículo de alta calidad, en un producto mimado desde el cuidado en la viña y el esmero en la vendimia hasta el diseño de la botella. Ése sería el resumen de la historia reciente, un resumen que se basa en datos y nombres, en una realidad que vamos a repasar a fondo en este número especial de Imagen de Extremadura recorriendo la geografía extremeña del vino.

Hemos tratado de que  esta entrega  fuera lo más completa posible, aunque estábamos limitados, eso sí, por el número de páginas con que contamos habitualmente. Seguro que hay más nombres, bodegas e iniciativas de interés, algunas aún muy jóvenes o poco conocidas tal vez, y habrá espacio para ellos en otras entregas de nuestra revista, pero al menos en este especial hemos conseguido, según creemos, ofrecer la suficiente calidad y variedad como para informar convenientemente a todos los interesados en el mundo del vino en general, y en el del extremeño en particular.

TEXTO: J. R. Alonso de la Torre

DE BODEGA EN BODEGA… DE VINO EN VINO… El vino extremeño, que hace una década era sinónimo de cantidad y granel, se ha convertido ya en un artículo de alta calidad, en un producto mimado desde el cuidado en la viña y el esmero en la vendimia hasta el diseño de la botella. Ése sería el resumen de la historia reciente, un resumen que se basa en datos y nombres, en una realidad que vamos a repasar recorriendo la geografía extremeña del vino.

Hace algo más de un año, les contábamos en esta revista que el mundo del vino extremeño se agitaba al ritmo de proyectos, novedades y rumores. Hoy, a pesar de la crisis y los problemas, esos proyectos ya son realidad, los rumores se han convertido en noticias positivas y las novedades están encima de la mesa y se pueden escanciar en una copa.

Empecemos, pues, por lo más reciente. Hace algo más de un año, se oía que Fernando Toribio, de las bodegas Toribio de Puebla de Sancho Pérez, se había embarcado con dos socios en el nacimiento y desarrollo de una nueva bodega situada en Oliva de Mérida. Pues bien, ese proyecto ya está aquí. La bodega se llama Pago de los Balancines, cuenta con 100 hectáreas de viñedo y falta el edificio, pero ya hay vino. O mejor, vinos: acaban de presentar sus primeras producciones: Alunado y Huno, dos nuevos vinos modernos y atrayentes.

Otra de las novedades de nuestra anterior entrega era el despegue en Villafranca de los Barros de otra bodega flamante. Ya ha despegado y es muy artesanal, muy de primor. Su nombre: Pago de las Encomiendas. Sus vinos: Nadir y Xentia. El segundo es un tinto de primer orden; Nadir es un vino rosado que proyecta por primera vez un rosado extremeño al estrellato máximo. Se trata de un vino que puede competir con los reyes del rosado, los vinos navarros, sin timidez alguna. Hay más novedades, como el tinto Marqués de Valdueza, una marca conocida por la alta calidad de su aceite que ahora se pasa también al mundo del vino. Y en este capítulo de primera plana, no podemos pasar por alto la novedad de que Bodegas y Viñedos de Trujillo siga fuerte con su apuesta por el exclusivo tinto Habla con sus números, sus coupages y sus monovarietales, pero también apueste por un vino de gama media, asequible de precio y digno en su calidad. Su nombre, medio filológico, medio monacal: Habla del Silencio.

DESDE EL NORTE

Tras la primera página, podemos comenzar nuestro periplo enoturístico por la región. Comenzamos al norte por las bodegas de la cooperativa de la Sierra de Gata. Esa zona está marcada por la cultura del pitarra, un vino que no parece tener un futuro muy halagüeño fuera de sus circuitos tradicionales. En las guías turísticas perezosas, se sigue relacionando Extremadura con “ese recio vino de pitarra que toman los parroquianos en las tabernas”. Pero ni tan siquiera en Gata apuntan al futuro basándose en el pitarra, sino que apuestan por la uva verdejo, tan característica de los vinos de Rueda, para ocupar un espacio en el mercado.

Bajando hacia el sur y entrando ya en el ámbito de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana, llegamos a Trujillo y nos detenemos en las bodegas Las Granadas Coronadas. Es una de las clásicas de la subzona Montánchez-Cañamero. La bodega es un edificio espectacular situado al abrigo de la Sierra de Lagares. Entre sus vinos destaca el mítico reserva Torre Julia, que ha modernizado su etiqueta y redoblado su exigencia de calidad.

No salimos de Trujillo pues aquí se encuentra Bodegas y Viñedos de Trujillo. Su apuesta fundamental es el vino Habla, del que ya han sacado cinco números. Pero han sorprendido recientemente lanzando al mercado su Habla del Silencio, del que ya hemos… hablado. Esta bodega es un ejemplo de política comercial y marketing. Por sus magníficas instalaciones pasan continuamente los grandes del vino y la restauración en España, y el resultado es que los Habla aparecen en las cartas de varios restaurantes imprescindibles.

En la misma subzona, Cañamero ofrece su tradición y sus viñas magníficas. Aquí sigue destacando el buen hacer de Ruiz Torres con sus conseguidos Attelea. No lejos de allí, en Alía, las bodegas El Cumbrón son otra de las iniciativas recientes en la Extremadura vitivinícola.

MANOS FEMENINAS

Descendiendo hacia el sur, en Don Benito, encontramos las bodegas Catalina Arroyo. Esta mujer fue pionera en Extremadura. Tras ella llegó Isidora, en las bodegas Franco Sánchez de Miajadas. Después, Dolores Morenas en Los Santos de Maimona siguió jalonando el mundo del vino extremeño con manos femeninas. Hoy, Amelia Coloma en las bodegas Coloma de Alvarado, Eva Medina en las bodegas Medina Hermoso de Medina de las Torres, Yolanda Piñero en las bodegas Viña Santa Marina de Mérida o María Otero en las bodegas Otero Vaquera de Maguilla constituyen un elenco de enólogas y viticultoras extremeñas que están revolucionando modos y maneras.

Amelia Coloma investiga, busca, experimenta, juega… El resultado son coupages y monovarietales, armonías y variedades tan interesantes que el vino extremeño ha ganado en riqueza y diversión gracias a ellas. Apunten estos vinos francamente sorprendentes: Coloma merlot, Coloma garnacha o Alba, un exquisito vino dulce. Con uva garnacha de viñas viejas, Dolores Morenas elabora el tinto Finca El Musinal en su bodega de Los Santos de Maimona, un vino que resulta francamente peculiar y agrada sin duda a quienes quieren salir de la monotonía del tempranillo. Dolores también tiene el Zagalón Oro con 90% de moscatel y 10% de Chardonnay, que, envejecido en barricas nuevas sin tostar, regala al paladar una generosa riqueza de matices. Más mujeres: María Otero y sus vinos Bureo, luchando por ser vinos de pago y obteniendo magníficos resultados con sus tintos envejecidos en barrica 6, 12 y 18 meses. Por cierto, magnífico rediseño de la imagen de las botellas el que ha llevado a cabo María Otero.

Al lado de Mérida, Yolanda Piñero, en bodegas Viña Santa Marina, sigue su labor en pos de la calidad y la perfección. Su tinto reserva Torremayor sigue siendo uno de los grandes. Acabamos con Eva Medina Hermoso, siempre sonriente, siempre buscando nuevos caminos a los vinos de sus bodegas de Medina de las Torres, las más meridionales de Extremadura. Eva juega con los vinos. Es exigente con la calidad pero divertida con la presentación: botellas alegres, nombres atrevidos como Envidia, uvas seleccionadas que no dejan indiferente: vino con rosas, vino romano y Dominium, un tinto que puede presidir cualquier mesa sin temor a fallar.

HACIA LA CAPITAL DEL VINO

Siguiendo la línea del Guadiana, nuestro viaje es jalonado por bodegas ya comentadas: Santa Marina, Coloma… Ya en Olivenza, casi en Portugal, las bodegas Puente Ajuda son referencia y desde sus magníficas instalaciones hacemos zigzag y nos adentramos en la tierra de las cooperativas: Santa María Egipciaca de Corte de Peleas, Santa Marta, Aceuchal… Vinos que lideran el mercado en su zona de influencia y que juegan fuerte a la exportación.

Ya sean estos vinos de las cooperativas, ya sean los vinos de bodegas familiares, el caso es que los caldos extremeños compiten en el extranjero contra los vinos de países emergentes como Nueva Zelanda, Australia, Sudáfrica o Chile. Copados los grandes mercados europeos, el vino extremeño, que tiene cierta pujanza en el Reino Unido y Alemania, pelea por hacerse un hueco en los mercados chino e indio, tiene bastante fuerza en los países del Este europeo y una presencia creciente en Estados Unidos.

Llegamos por fin a Almendralejo, la capital extremeña del vino. Las bodegas se suceden en su entorno, y en el pueblo están las sedes de la D. O. Ribera del Guadiana, de la estación enológica de Extremadura o del Museo de las Ciencias del Vino. Además, hay tiendas magníficas para comprar vinos y utensilios que lo complementen como es el caso de Puzzle, que realiza catas y armonías entre vinos y patés, vinos y embutidos, etcétera. Otro lugar complementario muy interesante es la vinatería Pámpano, donde se puede probar cualquier vino extremeño de calidad, el que se quiera, sin ningún problema: descorchan la botella y sirven la copa.

En Almendralejo están las bodegas San Marcos, con magníficas instalaciones. Uno de los socios de esta bodega-cooperativa es Antonio Rosado, que preside el Consejo Regulador de la D. O. Ribera del Guadiana. Entre los buenos vinos de esta bodega, sorprende su rosado con algo de aguja Campo Bravo, delicioso y agradable. Otra bodega interesante es Viña Extremeña, la joya del enoturismo extremeño con su jardín botánico, sus museos y sus vinos reconocidos (Corte Real, Tentudía).

A la entrada de Almendralejo, llegando desde Mérida, el inconfundible edificio de bodegas Payva marca una etapa muy enoturística: bodega preciosa para visitar, gran restaurante para comer y vinos de la categoría de su Ortea, 100% tempranillo, 9 meses en barrica de roble, 25 meses en botella y fruto del trabajo de dos enólogos reputados: Juan Andrés Martínez y Hans Pindung.

En bodegas Payva elaboran un brut nature muy rico. Probándolo, nos internamos en el mundo del cava, que tiene su epicentro regional en Almendralejo. Destaca el cava Vía de la Plata de Aniceto Mesías, todo un personaje y campeón indiscutible del cava extremeño. Otro cava singular e imprescindible es el Privilegio de Romale Nature de las bodegas Antonia Ortiz-Romale, también de Almendralejo.

Uno de los hombres fundamentales del vino en Extremadura es Francisco María Moreno Camacho. Es el propietario, gerente y enólogo de la bodega Vinícola del Guadiana. Antes de regresar a su tierra y a su pueblo, fue el responsable de las bodegas Murrieta de Rioja. Hoy, su vino Basangus es uno de los grandes de Extremadura y en las discusiones sobre cuál es el mejor vino extremeño, Basangus siempre aparece en la disputa.

No nos podemos marchar de Almendralejo sin conocer los vinos que elabora Marcelino Díaz en sus bodegas. Empezamos por el cava brut Puerta Palma hecho con uva Macabeo. Con el mismo nombre, Puerta Palma, y acogidos a la D. O., estas bodegas tienen en el mercado un blanco de uva pardina y los tintos Puerta Palma Finca el Campillo reserva (tempranillo y graciano), Puerta Palma Cosecha (tempranillo, cabernet sauvignon y graciano) y Puerta Palma Finca las Tenderas (tempranillo y cabernet sauvignon). Además, como vino de la tierra de Extremadura, las bodegas Marcelino Díaz presumen del primoroso tinto Bonser, elaborado con tempranillo 100%.

VINOS MODERNOS

Los grandes bodegueros extremeños son aquellos que han sabido adaptar sus vinos al gusto que hoy impera en el mercado. A saber, un vino es moderno en Extremadura, en Zaragoza y en Dusseldorf si da mucha fruta en nariz y un toque de madera en boca sin pasarse demasiado. Por eso, los bodegueros extremeños apuestan por los vinos jóvenes sin barrica, los crianzas con 6 meses de barrica y los reservas de 12 meses en barrica, pero pocos se atreven a pasar de ahí porque el mercado se tornaría más complicado. Otro vino muy de moda es un híbrido entre el joven y el crianza, es decir, 3 meses en barrica y se consigue un equilibrio muy armónico.

Esta filosofía es marca de la casa en las bodegas Viñas de Alange, en las que participa la prestigiosa firma Alvear. La uva syrah tiene una presencia destacada en sus vinos, ya sea el Señorío de Alange Syrah o el PQ. Lo de la uva en Extremadura es un tema complejo. Ésta era una tierra de vinos blancos y uvas pardina. Al apostar por la calidad, se imitó lo que triunfaba y se optó por el vino tinto y la uva clásica de Rioja, la tempranillo. Afortunadamente, las uvas se han diversificado muchísimo en los viñedos de la región. El primer coupage de uva syrah con cabernet sauvignon lo hizo Yolanda Piñero en las bodegas Viña Santa Marina en 1999. La syrah da un matiz altamente perfumado en nariz, mucha suavidad en boca y un agradable regusto que apetece paladear.

Pero hay más variedades de uva muy interesantes e incluso curiosas. Entre las últimas, la única absolutamente autóctona, la eva o beba de Los Santos, con la que se elabora uno de los mejores vinos blancos de la región, el Viña Maimona de la Cooperativa Virgen de la Estrella de Los Santos de Maimona. Otra uva curiosa, en este caso foránea, es la alsaciana gewürztraminer, que ha adaptado en Puebla de Sancho Pérez Alejandro Romero para elaborar Almonazar, un blanco perfumado y delicioso (rosa, manzana, fruta) en su bodega de El Raposo. Alejandro es el prototipo de bodeguero que hace vinos de autor: ecológicos, experimentales, exquisitos… Con esa uva alsaciana, bodegas Peña del Valle hace otro blanco muy rico en Almendralejo. En Peña del Valle apuestan por diferentes vinos monovarietales que se superan de año en año.

Con esto de las uvas y los gustos del consumidor, hemos dado un par de saltos en nuestro recorrido y nos hemos dejado atrás Villafranca de los Barros con sus dos cooperativas punteras y su bodega Pagos de la Encomienda, de la que ya hablamos al referirnos a sus vinos Xentia y Nadir. En Fuente del Maestre, las bodegas López Morenas se han convertido en el gran coloso del vino extremeño. Llegan a envasar y comercializar el 30 % del vino que se elabora en Extremadura y surten a grandes superficies de cabernet sauvignon de calidad envasado en tetrabrik.

OTRO NOMBRE DE INTERÉS

El recorrido se va acabando. Ya solo nos quedan los vinos de Matanegra, una zona especialmente apta para el viñedo y situada en torno a Zafra, y los vinos de garaje de Oliva de la Frontera. En el primer caso, además de las bodegas Medina Hermoso, Romero, Dolores Morenas y Cooperativa Virgen de la Estrella, tenemos otras dos y ambas son fundamentales en la historia reciente del despegue de los vinos de Extremadura. Una es la bodega Medina de Zafra, famosa por sus vinos Jaloco o Marqués de Badajoz, y por sus dos bodegas, la del pueblo, con su plaza de toros y sus instalaciones históricas, y la de la carretera de Córdoba, con sus instalaciones amplias y modernas.

En Puebla de Sancho Pérez está otra de las grandes. Se trata de la bodega de Fernando Toribio. La calidad de sus vinos está certificada por tantos premios que a Fernando le da un poco de reparo referirlos. Sus vinos, bajo la denominación Viña Puebla, destacan, ya sean rosados (el mejor puntuado de los vinos extremeños en algunas ediciones de la guía Peñín), blancos o tintos como el Viña Puebla Esencia, un clásico que siempre colma.

Para acabar nuestra excursión enoturística, nos dirigimos a un pueblo del que no se habla cuando se trata de uvas y viñedos, pero que sí está dando mucho que hablar si tratamos de vino. Nos referimos a Oliva de la Frontera. En su Semillero de Empresas habilitó una nave José Daniel Mejías, la convirtió en bodega, adquirió el material más moderno del mercado y comenzó a elaborar sus vinos Alaude y Quinta Alaude Alius. José Daniel Mejías fue enólogo en algunas bodegas extremeñas, después trabajó en varias bodegas catalanas y hoy es el prototipo extremeño de lo que ha dado en llamarse ‘vinos de garaje’. Calificativos aparte, la verdad es que en las mejores tiendas de vinos de la región y en los restaurantes con los sumilleres más reputados, los vinos extremeños de bodegas Alaude ocupan un lugar destacado. Son el mejor ejemplo del esfuerzo y los logros últimos de una tradición vitivinícola extremeña que ya camina de la mano de la modernidad y lo hace con paso firme.

TEXTOS: Javier Álvarez

Los expertos consideran que hay al menos cuatro destinos en Extremadura a las que debe acudir (¿una vez al año, una vez en la vida?) el amante de los mejores vinos extremeños. Son Dimarca, Don Vinito, La Vinatería y Puzzle.

DIMARCA
Polígono Industrial Las Capellanías, avenida 4.
Cáceres.
Teléfono: 927237373

Dimarca es una de las vinotecas de referencia en la región. No en vano esta empresa nació en 1993, por lo que es una de las veteranas del sector. Su propietario es Francisco Chapado, que resalta que además de la venta directa su objetivo prioritario es “dar un servicio integral” a los restaurantes, con la elaboración de las cartas de vinos y la venta de los caldos necesarios. Tiene 1.000 referencias de alrededor de 300 marcas, y aunque apenas el 10% de su catálogo es de vinos extremeños asegura que “ahora se están haciendo algunos vinos de gran calidad”. Entre ellos destaca los de Vinícola del Guadiana, Habla, Mirabel y Pagos de la Encomienda. “Ya está demostrado que tenemos condiciones para hacer vinos como los Rioja”, insiste Chapado, que anima a las bodegas de la región “a buscar la excelencia”. Sobre todo porque desde su tienda se percibe claramente que está aumentando la demanda… Pero de los vinos de más calidad. Y eso es precisamente lo que destaca de su empresa, puesto que se caracterizan, señala, “por tener vinos excepcionales, muy raros, difíciles de conseguir en Extremadura, y apostamos por esa diferencia”. Eso es lo que les lleva a buscar y a importar “vinos realmente extraños” que ahora se pueden adquirir sin salir de Cáceres.

LA VINATERÍA
Calle Martín Cansado, 9B.
Badajoz.
Teléfono: 92426211

Juan Calderón abrió en 1998 La Vinatería, una tienda de vinos ubicada en Badajoz. Recuerda que lo hizo cuando tenía casi cincuenta años, tras mucho tiempo como aficionado y después de haber alimentado la ilusión de tener un establecimiento así. Lo que les diferencia de otros negocios similares, señala, es que tienen “un gran conocimiento y capacidad para asesorar” a sus clientes. De hecho, destaca que más del 80% de sus clientes acepta sus consejos. “Y para eso es importante conocer el gusto de tus clientes”, apunta. En su catálogo hay hasta 400 referencias de caldos, y Juan Calderón resalta que siempre están “buscando cosas nuevas” para incorporarlas a su catálogo. Así, es normal que haya cambios en sus referencias y que se incluyan “vinos emergentes” y bodegas que califica de “auténticos descubrimientos”. Pero La Vinatería no es sólo una tienda de vinos. Como le gusta decir a Juan Calderón, es “un referente importante en la cultura de vino”, porque allí se imparten cursos, participan en programas de radio… Otro de sus puntos fuertes es su trabajo como distribuidores para restaurantes, “porque siendo sólo una tienda no se puede salir adelante”. Por eso ofertan a los restaurantes la elaboración de sus cartas de vino, “algo que es muy importante aunque a veces no se valore lo suficiente”. De los vinos extremeños su favorito es Basangus, de Compañía Vinícola del Guadiana. A la hora de analizar la situación del sector, cree que se cometió “un error importante” al multiplicar por diez la producción en poco tiempo, “y ahora hay problemas para dar salida al producto”. De cara al futuro, cree que las bodegas de la región deben apostar por la calidad y por incorporar buenos enólogos a sus equipos.

DON VINITO
Calle Santa Amalia, 22.
Don Benito (Badajoz).
Teléfono: 924808244

En el año 2001 abrió en Don Benito una de las vinotecas más conocidas de la región. Es Don Vinito. Su fundador es Julio Vincueira, un sevillano con familia dedicada al sector bodeguero que tras llegar a esta localidad pacense percibió que existía la demanda necesaria para poner en marcha un local como éste. Dicho y hecho, ocho años después puede presumir de un catálogo con 1.500 referencias, casi todos de gama media/alta, así como de una amplia base de datos con vinos de todo el mundo que puede conseguir en apenas 48 horas. El 30% de su catálogo es de vinos extremeños, “que han evolucionado mucho en su calidad”, asegura. De los últimos que ha probado le ha llamado la atención Huno, un Ribera del Guadiana de la bodega Pago Los Balancines. Su negocio se asienta sobre tres “patas”: la venta directa en tienda; la distribución a la hostelería; y los regalos de empresa, que ya en la última campaña sufrieron un descenso en la demanda. A los restaurantes no sólo les ofrecen sus caldos, sino que les ofertan la elaboración de completas cartas de vinos, la organización de catas dirigidas, etcétera. La situación del sector es complicada, pero Vincueira afirma que “está aumentando el consumo de vino de calidad”. También en los restaurantes, que cada vez precisan “una carta de vinos más amplia, con más referencias”. Esto ocurre porque “la gente cada vez entiende más y se aficiona al buen vino”, por lo que “las tiendas especializadas van a más”. Su tienda es un ejemplo, con un catálogo siempre en construcción y ampliación.

PUZZLE
Calle Santa Mártires, 46.
Almendralejo (Badajoz).
Teléfono: 924661129

Aunque la zona de Almendralejo es tradicionalmente productora de vino, Luis María Rubio asegura que su tienda, Puzzle, es la única especializada en la venta de este producto. Abrió sus puertas hace tres años, a finales de 2006, y se ha especializado en ofertar vinos extremeños, “aunque por la cantidad de bodegas y de marcas que hay es imposible tenerlos todos”. Aproximadamente la mitad de su catálogo, que dispone de 400 referencias, son vinos de la tierra, a lo que suman “vinos de auténtica calidad de toda España y también caldos extranjeros”. Y cada mes se incluyen en su catálogo dos o tres nuevas referencias. Rubio comenzó en este negocio por afición y porque detectó un vacío en la oferta existente en Almendralejo a la hora de encontrar vinos calidad. Pero Puzzle no es sólo una tienda de vino. Alberga, además, un club de vino en cuyas actividades participan hasta 250 personas y en el que se presentan las novedades de las bodegas extremeñas y se fomentan la cultura y el maridaje de esta bebida. Asimismo, vende todo tipo de productos relacionados con el vino y elabora cartas para los restaurantes. Y aunque, según asegura, “en Extremadura en cuanto a cultura del vino todavía estamos en pañales”, en tiendas especializadas como la suya, en los últimos tiempos ha descendido “el consumo de vino mediocre, y día a día aumenta la compra de buen vino extremeño y de vinos con propuestas diferentes”.

TEXTOS: Toñi Escobero y Javier Álvarez

He aquí un amplio panorama de nuestros vinos a través de las bodegas que los elaboran. Espacios, nombres y curiosidades fundamentales de la actualidad, sin olvidar la historia y los muy distintos perfiles que ofrece hoy el vino extremeño.

01.LAS GRANADAS CORONADAS

Año de fundación: 1975
Producción anual: 800.000 botellas
Marcas: Torre Julia, Taryala, Lagares, Altamirano y Pitarra
Dirección: carretera Trujillo-Guadalupe, km 89,3, Herguijuela-Trujillo (Cáceres)
Teléfono: 927312048
Web: www.bodegalasgranadas.com

Hay bodegas que, sin dejar de caminar hacia el futuro, no olvidan sus raíces. Ésa es la cualidad que distingue a Las Granadas Coronadas, una de las más reconocidas de la zona de vinos de Montánchez-Cañamero. Empezó hace 40 años como un pequeño lagar de ocho o diez hectáreas que producía diez arrobas de vino a granel de pitarra para la familia. Actualmente los viñedos abarcan 110 hectáreas de la Sierra de Los Lagares, en las cercanías de Trujillo, y el lagar familiar se ha convertido en una moderna y amplia bodega, fruto de un ambicioso proyecto que culminó hace cinco años y que dotó al edificio de vinoteca, museo enológico, salones de banquetes y todo lo necesario para el enoturismo. Las instalaciones producen alrededor de 800.000 botellas para 18 referencias, entre las que destaca Torre Julia, un vino galardonado con varias medallas de oro. Pero a pesar de su expansión y contemporaneidad, no ha dejado de elaborar ese vino esencialmente extremeño en el que el conquistador Francisco Pizarro gustaba de mojar las migas: el tradicional pitarra; y conservando el proceso de elaboración artesanal, en las ancestrales tinajas de barro que dan nombre al vino y donde se crea ese velo (nata) en la superficie que le caracteriza. Los vinos de Las Granadas Coronadas, acogidos a la Denominación de Origen Ribera del Guadiana, son así: “tradicionales”, pero en busca de la modernidad, para “que gusten”, explica José María Cancho, el patriarca de esta familia bodeguera “enamorada de los vinos y de los viñedos”. La tierra donde miman sus alarije, borba, tempranillo y cabernet sauvignon está ubicada en una zona “privilegiada”, asegura, a 800 metros de altitud, con un microclima “perfecto” y en el punto exacto donde más llueve de Extremadura.

02.BODEGAS Y VIÑEDOS DE TRUJILLO

Año de fundación: 2000
Producción anual: 400.000 botellas
Marcas: Habla, Habla del Silencio y Solum
Dirección: A5, km 259, Trujillo (Cáceres)
Teléfono: 927659180
Web: www.bodegashabla.com

José Civantos encontró en Extremadura, muy cerca de Trujillo, el “oro, incienso y mirra para hacer vinos excelentes”, o dicho de otro modo, la tierra, el clima y el agua apropiados. Bodegas y Viñedos de Trujillo ha sido una de las últimas y más sonoras irrupciones empresariales en el mundo del vino extremeño, surgida de la unión de este ex propietario de Seur y el promotor inmobiliario Juan Tirado. Fue sonora porque su primer vino, que no lleva más de dos años en el mercado, aunque el proyecto de la bodega y los viñedos empezaron a fraguarse hace una década, no ha dejado de dar que hablar. Y nunca mejor dicho, porque así se llama el producto estrella de la casa: Habla, un nombre que hace referencia al imperativo que lanzó el escultor Miguel Ángel al acabar su célebre y realista Moisés. Así, casi como una obra de arte embotellada, se presentó en el mercado en noviembre del 2007 este vino “que sorprende, pensado para gustar -dice su responsable-, moderno y de vanguardia”, como el edificio de diseño contemporáneo en el que se elabora. Y aunque el precio, unos 40 euros, no estaba al alcance de cualquier bolsillo, pronto se agotaron las existencias de sus primeras ediciones, identificadas con los números 1, 2 o 3. Ya van por Habla número 4 y número 5, pero la crisis ha “ralentizado” sus expectativas de introducción en el mercado, reconoce Civantos, y ha obligado a “ajustes” y a la “adaptación al momento económico”. Lo que se ha traducido en que hoy puede adquirirse un Habla casi a la mitad de precio que hace un año u optar por su “hermano pequeño”, bautizado con el nombre Habla del Silencio: la misma calidad pero a unos 9 euros la botella.

03.CATALINA ARROYO

Año de fundación: 1920
Producción anual: 75.000 botellas
Marcas: Catalina Arroyo Anas, rosado, clásico, cabernet sauvignon, Misino…
Dirección: carretera Don Benito-Miajadas, km 1,9
Teléfono: 924841852

Que en los relatos del sacerdote y escritor extremeño Jesús Sánchez Adalid tenga una presencia constante el vino no es casualidad. El autor de El caballero de Alcántara o El mozárabe no sólo es un gran “aficionado” a los vinos y “conocedor” de su cultura, que, asegura, va más allá de lo gastronómico y que enraíza con lo espiritual, sino que forma parte de “mi vida”. No en vano es miembro de una de las familias de bodegueros con más tradición de Extremadura, nieto de Catalina Arroyo, que da nombre a la bodega actual. Fue sin embargo su bisabuelo quien en 1920 sembró en tierra de Don Benito las primeras 30 hectáreas con viñas de uva chardonnay traídas de Francia e inauguró la bodega, que después impulsaría su hija Catalina y modernizaría el hijo de ésta y tío del escritor, Ramón Sánchez Arroyo, farmacéutico y reconocido enólogo. Hoy, en ese mismo viñedo se cultivan hasta nueve variedades de uva, y la bodega, con seis referencias en el mercado y un proceso de elaboración donde prima “lo artesanal” y ecológico, está en manos del padre y la hermana de Sánchez Adalid. Él mismo sigue vinculado a la bodega, diseñando, entre otras tareas, las etiquetas que lucen las botellas. Las actuales, inspiradas en grabados antiguos, datan de 1990 y están a punto de ser renovadas por el autor. Ésa no será la única novedad futura de la bodega dombenitense. La “sorpresa” inminente vendrá de la mano de un nuevo crianza de viñas viejas, para el que la familia está aún buscando nombre y que pretende ser ejemplo de que el mejor vino es el que se hace “con paciencia”.

04.VIÑA SANTA MARINA

Año de fundación: 1999
Producción anual: 355.000 kilos de uva
Marcas: Miraculus, Torremayor, Viña Santa Marina, Viognier, Altara, Equus…
Dirección: carretera N-630, km 634, Mérida (Badajoz)
Teléfono: 902506364
Web: www.vsantamarina.com

Si hay una bodega en Extremadura que haya ido abriendo camino ésa es, sin duda, Viña Santa Marina. Sus viñedos crecen al abrigo de la sierra Lamoneda, en uno de los márgenes de la N-630, a sólo diez kilómetros de Mérida y sobre un asentamiento romano. Hasta doce tipos diferentes de uva se cultivan en 62 hectáreas de suelo granítico, algunas de ellas, como la cabernet franc, únicas en Extremadura. El “ensamblaje” de esas variedades otorga “distinción” a sus vinos, llenos de “matices”, explica la directora, gerente y enóloga de la bodega, Yolanda Piñero. Esta pacense, junto a su socio, amigo y viticultor Álvaro de Alvear, es el alma de esta casa vitícola que ha conseguido marcar tendencia. Lo hizo con Miraculus y el ensamblaje por primera vez en España de las variedades cabernet sauvignon y syrah, que después copiarían muchas otras bodegas, y lo ha vuelto a hacer con Viognier, el primer blanco de vendimia tardía. Piñero opina que los vinos extremeños, a pesar de ser muchos de ellos “auténticos, genuinos, divertidos y de calidad”, todavía “no han triunfado” pero “están en el camino”. Prueba de ello es su Equus crianza, recién seleccionado por una prestigiosa publicación de Japón como el mejor vino de importación en ese país por su relación calidad-precio. La noticia significa un “espaldarazo”, en palabras de la enóloga, acompañado de un importante pedido de 42.000 botellas para atender la nueva demanda que ha despertado la selección. Con pequeños logros como éste Viña Santa Marina va creciendo. Desde que arrancó el proyecto, la bodega ha dado a luz un nuevo vino cada año hasta completar su catálogo de seis tintos, seis blancos y un recién incorporado rosado. La creación del 2010 está madurando en 4.000 barricas de roble, pero es “un misterio” que aún no se quiere revelar.

05.PUENTE AJUDA

Año de fundación: 1985
Producción anual: 500.000 litros, aunque sólo embotellan 100.000
Marcas: Duque de Cadaval, Marbean, Viña Alor
Dirección: carretera Olivenza-Elvas, km 105
Teléfono: 924126280
Web: www.bodegapuenteajuda.com

El maíz y el girasol eran lo único que crecía en la finca Malpica de Olivenza hasta 1985. Antonio Gómez, por aquel entonces propietario de la empresa Mesas del Río, dedicada a la actividad agrícola, y a la que después se uniría una constructora, pensó entonces que el viñedo podía ser un cultivo mucho más rentable por la cercanía del río Guadiana, la altitud y el microclima de la zona. Así que sembró 100 hectáreas de garnacha tinta, tempranillo, merlot y cabernet sauvignon. Nacía así la bodega Puente Ajuda, en homenaje al cercano puente fronterizo que une España y Portugal, convertida hoy en un floreciente negocio familiar con unas instalaciones que ocupan, además del viñedo, otras 60 hectáreas abiertas a las visitas turísticas. Esta bodega fronteriza centra ahora todos sus esfuerzos en “consolidar” sus cuatro referencias para poder atender los mercados internacionales y, en el futuro, ampliar su catálogo de vinos “de calidad” con nuevas gamas, según explica su directora, Belén Gómez, que define los caldos de esta bodega como “muy competitivos y actuales, aunque conservando algo de tradición”. Quizá por eso se venden ya en Bélgica, Portugal, Reino Unido y Alemania, y la bodega estudia la posibilidad de abrir nuevos mercados en Polonia y México.

06.SOCIEDAD COOPERATIVA SANTA MARTA DE LOS BARROS

Marcas: Blasón del Turra, Valdeblasón, Valdeaurum, Blasón de Valdivia, Compass
Dirección: calle Cooperativa, Santa Marta de los Barros (Badajoz)
Teléfono: 924690218
Web: www.bodegassantamarta.com

Son muchos los viticultores extremeños, pequeños agricultores sobre todo, que buscan su subsistencia en el trabajo en común, en cooperativas. La región contabiliza más de una veintena de estas agrupaciones para la producción de vinos y alcoholes, entre otros productos, en las que reside parte de la tradición vinícola de Extremadura. Las cooperativas dedicadas al vino conservan en la actualidad su peso social y económico, principalmente en comarcas extremeñas como Tierra de Barros, donde es más que visible “el cambio tremendo” que han experimentado en los últimos 25 años, valora José Miguel Domínguez, enólogo de cinco cooperativas. “Se han hecho más grandes, han abordado inversiones importantes en equipos y personal, se han tecnificado y han empezado a elaborar vinos óptimos”, que ya no sólo venden a granel, sino que embotellan. Domínguez asesora entre otras a las agrupaciones Santa María Egipciaca o San José (ésta última integra a unos 2.200 viticultores). El 80% de su producción está destinado a la exportación para destilación y elaboración de brandys y viaja principalmente a Portugal, Angola, Centro Europa y Europa del Este. Sólo las cinco cooperativas para las que trabaja este enólogo producen en un año 90 millones de litros de vino, lo que da la medida de su importancia en el mercado del vino extremeño.

07.COOPERATIVA SAN MARCOS

Año de fundación: 1980
Producción: 10 millones de litros
Marcas: Heredad de Barros, Valdegracia, Barrado, Belmiro, Quinta del Santo, Marquitos, Campobarro…
Dirección: carretera Aceuchal, s/n, Almendralejo (Badajoz)Teléfono: 924670410
Web: www.campobarro.com

En la comarca que tiene Almendralejo como cabecera, los viñedos forman parte del paisaje, tanto como las alcoholeras. Esta zona es cuna de las principales bodegas extremeñas y, cómo no, de las cooperativas vinícolas. Sobresale entre ellas la cooperativa San Marcos, con más de 300 socios y una inmensa producción de vinos que llegan en la actualidad a Holanda, Inglaterra, Suiza, Austria, Europa, Francia, Italia, Estados Unidos, Canadá, China o Japón. La cooperativa se creó en 1980 por la iniciativa de un grupo de agricultores “inquietos por el precio de la uva”, cuenta uno de sus miembros, Antonio Rosado, presidente además del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana. Por aquel entonces fueron 90, un número que se ha triplicado hoy, los socios que pusieron en pie la bodega y posteriormente extendieron su negocio a la aceituna. Hoy manipulan 7 millones de litros de vino, aunque sólo embotellan el 70%, y han introducido en el mercado 18 referencias de vinos. Entre ellas destacan Heredad del Barro y Castillo del Velmiro. La calidad del 80% de su producción está garantizada por la Denominación de Origen, cuya labor ensalza Rosado como acicate al prestigio y calidad que han alcanzado los vinos extremeños.

08.VIÑA EXTREMEÑA

Año de fundación: finales del siglo XIX
Producción: Alcoholes Iglesias, empresa a la que pertenece esta bodega, produce 8 millones de litros, entre embotellado y granel
Marcas: Adventus, Corte Real, Monasterio de Tentudía, Valdegema, Castillo de Valdestrada, Palacio de Monsalud, Vega Adriana y Palacio de Valdeinfante
Dirección: calle Lago de Alange, s/n, Almendralejo (Badajoz)
Teléfono: 924670158
Web: www.vinexsa.com

Hablar de Viña Extremeña (Viñexsa) es hablar de una de las bodegas más potentes de Extremadura, no sólo por la calidad, reconocimiento y volumen de producción de un holding familiar que abarca un extenso viñedo y tres bodegas en la comarca de Tierra de Barros, sino por sostener un objetivo empresarial que va más allá del vino y que atiende a la cultura. Como reza su eslogan comercial: “La cultura hecha vino y el vino hecho cultura”. Ejemplo de ello son los museos de arte sacro, de arte contemporáneo, de decantadores, las exposiciones itinerantes que albergan sus instalaciones, la fundación Schlegel -creada para el desarrollo de iniciativas que contribuyan al mantenimiento del patrimonio y la difusión de la cultura- o un jardín botánico que permite apreciar 400 especies vegetales. Alfonso Schlegel, director gerente e impulsor de las últimas iniciativas culturales, representa la quinta generación de una familia “implicada en dar a conocer los vinos de Extremadura”, una región donde elaborarlos resulta tan “duro como gratificante”, asegura el propio Schlegel. Viña Extremeña, dice, refleja lo que Extremadura puede significar en el mundo del vino, “con una calidad a la altura de las regiones vinícolas más importantes de España, con una imagen muy marcada y con un sello de identidad inconfundible”. La bodega comercializa diez vinos, caracterizados por “un color intenso, sabor duradero y un equilibrio entre potencia y finura, que deja en la boca una sensación intensa y afrutada”. Los famosos Monasterio de Tentudía o Corte Real son sus referencias más celebradas, y muy pronto se unirá al catálogo un nuevo tinto coupage de cabernet sauvignon y syrah, exclusivo para la hostelería.

09.MARTÍNEZ PAYVA

Año de fundación: 1980
Marcas: Payva (cinco tintos: reserva, selección, crianza, cosecha y tempranillo dulce, tres blancos, un cava) y Doña Francisquita
Dirección: carretera Gijón-Sevilla, N-630, km 646, Almendralejo (Badajoz)Teléfono: 924671130
Web: www.payva.es

La quinta generación está casi a las puertas de tomar el relevo en las bodegas Martínez Payva, y lo hará con un largo camino andado. Hasta que esto ocurra, Ángel Payva continuará manejando el timón de esta empresa vinícola, que embotelló su primer vino en 1990, después de años dedicada a la venta de vino a granel para la elaboración de alcoholes a bodegueros de Jerez de la Frontera o Portugal. Para Ángel Payva, dedicarse al vino en Extremadura es una tarea tan “compleja” como “apasionante”. De esa pasión salió la primera botella con el nombre Payva impreso en la etiqueta y un vino tinto que desde entonces no ha hecho más que dar satisfacciones y premios a la bodega. “Nos ha costado mucho llegar -reflexiona Payva sobre su trayectoria y la de otros bodegueros extremeños- porque partíamos de la venta a granel. Pero estamos muy contentos.” Los vinos que actualmente produce la empresa, diez en total, están amparados por la Denominación de Origen Ribera del Guadiana y utilizan exclusivamente uvas de viñedos propios. Éstos se extienden por 330 hectáreas de Almendralejo, y en ellos se pueden encontrar doce variedades de uva, incluida la verdejo, extraña en tierras extremeñas y con la que elaboran un vino blanco “muy aromático”. Volcados en un importante proyecto de I+D, que busca nuevas vías de negocio, como la producción de uvas congeladas, o métodos para mejorar el cultivo, como un sistema de sensores que controle la demanda de agua de la cepa, Bodegas Payva cuenta con unas cuidadas instalaciones, dotadas de restaurante, por las que han pasado en 2009 más de 10.000 visitantes.

10.VÍA DE LA PLATA

Año de fundación: 1985
Producción anual: 200.000 botellas
Marcas: cavas Vía de la Plata (semi-seco, brut, brut nature, brut chardonnay, brut nature chardonnay y rosado)
Dirección: calle Zugasti 9, Almendralejo (Badajoz)
Teléfono: 924661155
Web: www.bodegasviadelaplata.es

En noviembre de 1983 se descorchaba el primer cava extremeño: Vía de la Plata brut nature. Aniceto Mesías, ingeniero agrónomo y uno de los tres vitivinicultores que pusieron su empeño en ello, recuerda aquel momento con especial ilusión. “Fue el percutor para hacer vino de calidad en Extremadura, que hasta entonces se elaboraba sólo en pequeñas cantidades, y fue el comienzo de los primeros cavas extremeños”, asegura. Tras la efervescencia inicial del proyecto pionero y la división de la empresa en dos, las burbujas iniciales empezaron a evaporarse. “Hemos estado 20 años casi en subsistencia porque no es un producto que entre fácilmente en las casas, ni existe una cultura del cava. Es una lástima que se ponga a los postres”, lamenta Mesías. Y no fue hasta 2005, por el clima que desencadenó el debate político fruto de la elaboración del Estatuto autonómico de Cataluña poco antes de Navidad, cuando extremeño, el aprecio por su calidad y el aumento de las ventas, aunque Mesías se queja de que se muestre todavía “más entusiasmo” por este producto fuera de la región que dentro. Vía de la Plata elabora actualmente ocho variedades de cava. Estas Navidades presenta su primer rosado, “la estrella de la casa y una delicia”. Hoy ya no es la única bodega extremeña que elaborasorprendentemente empezó a demandarse cava de otras regiones. Ello propició el conocimiento del cava espumosos. Payva, Lar de Barros (que comenzó la aventura de Vía de la Plata) o bodegas Romale han seguido su estela, aunque Vía de la Plata ostentará el honor de poner nombre al primer descorche espumoso de la región.

11.COMPAÑÍA VINÍCOLA DEL GUADIANA

Año de fundación: 2000
Producción anual: 100.000 botellas
Marcas: Basangus, Vigua y Landwine 2006
Dirección: calle Prim 1, Almendralejo (Badajoz)
Teléfono: 924661080
Web: www.vinicolaguadina.com

Francisco Moreno estaba seguro de que en Extremadura podía hacer buen vino y creó Basangus, que se ha convertido para muchos en el mejor vino extremeño. Moreno dejó su Almendralejo natal para estudiar Ingeniería Agrónoma en Madrid. Dirigió durante 16 años las Bodegas Marqués de Murrieta en La Rioja y creó Bodegas Pazo de Barrantes, en Rías Baixas, antes de volver su mirada a Extremadura para poner en marcha un “proyecto personal y familiar”, en línea con el estilo de vinos que elaboraba fuera y que le permitiese seguir estando al lado “de los grandes vinos del mundo”. Así surgió Vinícola del Guadiana a mediados del año 2000, la iniciativa de un grupo de empresarios extremeños, a los que él se sumó para luego, a partir del 2001, tomar las riendas en solitario con el ambicioso reto de “elaborar vinos tintos importantes, que puedan estar en el mercado junto a los grandes del mundo”. Y ése es el mensaje de bienvenida en la web de la bodega: “Vinos de Extremadura para el mundo”. Vigua y Basangus, hasta hace poco sus dos únicas referencias, marcan, a su juicio, un estilo “propio, definido y diferencial”. Son, dice, vinos “muy personales”, que cada día encuentran mayor reconocimiento de quienes los prueban. Recientemente ha presentado como “una obra de arte” su última creación, Landwine 2006, el curioso resultado de la colaboración de Vinícola del Guadiana, La Vinatería de Badajoz y el artista Alfonso Doncel. Pero quizás lo mejor esté aún por venir, porque para Francisco Moreno la experiencia de crear vino es cada día “más interesante y atractiva”, y está descubriendo poco a poco que, partiendo de conocimientos técnicos y científicos adecuados, aplicados a las características naturales de Extremadura y de sus viñedos, “se pueden conseguir grandes vinos”.

12.ROMALE

Año de fundación: 1989
Producción anual: 500.000 botellas
Marcas: Viña Romale, Privilegio de Romale, Cavas Romale
Dirección: calle Gonzalo Hernández, 8, Polígono Industrial, Parcela 6, Manzana D,
Almendralejo (Badajoz)
Teléfono: 924667255
Web: www.romale.com

Veinte años ha cumplido Bodegas Romale, una empresa joven y pequeña que crearán en 1989 Francisco Nieto y su mujer en Almendralejo, y que actualmente guía su hijo, Diego Nieto, con una apuesta “por la calidad” y por hacer vinos “competitivos” por su relación calidad-precio, detalla el gerente. La bodega carece de viñedos propios, por lo que compra toda la uva que necesita para sus caldos a un grupo seleccionado de viticultores de la comarca de Tierra de Barros; “los mismos desde hace veinte años”, apunta Diego Nieto, y cuyo cultivo, que se extiende por unas 300 hectáreas, supervisan también los técnicos de Romale hasta la vendimia para controlar la calidad final del producto. En 1993, bodegas Romale embotelló sus primeros tintos jóvenes y ahora cuenta con once variedades entre blancos, tintos, rosados y cavas que comercializa bajo las denominaciones de Viña Romale o Privilegio de Romale. Para estas navidades de 2009 estaba lista su última propuesta: un cava rosado del que se habían envasado 10.000 botellas de la primera añada.

13.LAR DE BARROS

Año de fundación: 1931
Producción anual: Un millón de botellas aproximadamente
Marcas: Lar de Barros, Lar de Lares, Lar de Oro, Lar de Plata, Bonaval,
Marqués de Lares, Viña Adelaida
Dirección: carretera de Villafranca de los Barros, s/n, Aceuchal (Badajoz)
Teléfono: 924671235
Web: www.lardebarros.com

El año 1976 marcó un antes y un después en la industria vitícola de Extremadura. Ese año se embotellaba el primer vino de calidad de la región, un crianza, y se llamaba Lar de Barros. La bodega del mismo nombre que se embarcó en aquella aventura demostró entonces que otro vino, además del que se producía a granel, era posible en esa tierra de barros repleta de viñas, sólo había que proponérselo. Tan sólo un año después, en 1977, llegaba al mercado su primer reserva: Lar de Lares. A partir de ahí todo cambió, la reconversión de las empresas extremeñas del vino había comenzado. Así Lar de Barros fue la “pionera”, la que le dio un “valor añadido” a la comarca de Tierra de Barros, se enorgullece el gerente de la bodega, David Díaz. Su abuelo, Marcelino Díaz Sánchez, puso en pie este negocio vitivinícola en 1931. En la década de los 80 la abandonaron algunos de sus integrantes, como Marcelino Díaz González, que aún mantiene su participación en la sociedad pero que fundó su propia bodega, cuna de los conocidos Puerta Palma. También Aniceto Mesías y Pablo Juárez saldrían del negocio y se llevarían consigo la marca del cava Vía de la Plata, el primer espumoso de la región. Hoy Lar de Barros es lo mismo que Industrias Vitícolas del Oeste S. A. (Inviosa), todavía una empresa familiar, gestionada por la tercera generación, aunque acosada en los últimos meses por la crisis que le ha obligado a presentar un concurso voluntario de acreedores para sanearla. “Hacer vinos en Extremadura es una labor muy compleja y el sector está pasando momentos muy difíciles. Las grandes compañías nos tienen totalmente asfixiados”, explica Díaz. Aún así, la empresa continúa adelante con la perspectiva de una próxima estabilidad económica. Su primer gran reserva, el primero también de la región, saldrá al mercado en breve y se sumará al amplio catálogo de variedades de la casa que producen sus 500 hectáreas de viñedos y que exportan a 12 países: cinco tintos, cuatro blancos y hasta trece tipos de cavas agrupados en las marcas Bonaval, enseña de la bodega, Lar de Plata y Marqués de Lares. Todos ellos, valora David Díaz, vinos “sedosos y fáciles de beber”.

14.BODEGAS COLOMA

Producción anual: 250.000 botellas
Marcas: Viña Amelia, Coloma Jóvenes,
Castillo Torre-Bermeja y Coloma Selección
Dirección: Ex 363, km 5.6, Alvarado (Badajoz)
Teléfono: 924440028
Web: www.bodegascoloma.com

El vino “no tiene sexo”, sentencia Amelia Coloma, pero reconoce que muchos importadores notan, sin saberlo previamente, la mano de una mujer en los vinos que salen de Bodegas Coloma. Ella, junto a su hermana Helena, encarnan la tercera generación de una familia de vitivinicultores procedente de Valladolid y asentada en Extremadura a mediados del siglo XX. Amelia Coloma, ingeniera agrícola y licenciada en Tecnología de los Alimentos, se encarga del proceso creativo del vino y su hermana, del comercial. Un tándem femenino que no pasa desapercibido. “Las mujeres llevamos muchos años luchando junto a los hombres para hacernos un sitio en el vino”, asegura esta enóloga, para quien el hecho de ser mujer le hace quizás ver y sentir el vino “con otra perspectiva”. Quizás también por eso los caldos Coloma tampoco resultan indiferentes, como su Coloma Merlot Selección de cosecha tardía, que “sorprende” por su carácter “amable, su fruta confitada y suave tanicidad”. Así, Coloma es una bodega “tan singular” como sus propietarias y sus vinos, que pueden considerarse de autor, “reflejo de esa singularidad”. “Son vinos con mucha personalidad y muy diferentes.” La esencia está en el viñedo situado a los pies del castillo Torre-Bermeja (donde se ubica la bodega), en las tierras pedregosas y fronterizas con Portugal del municipio de Alvarado, donde, dice Amelia Coloma, la experiencia de hacer vinos resulta un “privilegio” por el microclima. Dividido en Pago Recarte, Viña Amelia y una zona experimental bautizada como Evandria (donde se recuperan especies autóctonas de uva), el viñedo Coloma aúna cepas de cabernet sauvignon, merlot noir, garnacha roja, cayetana blanca, viura o moscatel de grano menudo. De ahí saldrán muy pronto las últimas creaciones de Amelia Coloma: un nuevo tinto de garnacha de viñas viejas, criado en barrica, y que llevará el nombre de la sobrina de la enóloga, Julia Orgaz Coloma, y otro tinto crianza especial de graciano, al que bautizará como su hijo, Eduardo Acosta Coloma.

15.PALACIO QUEMADO

Año de fundación. 2000
Producción anual: 450.000 botellas
Marcas: Palacio Quemado, Señorío de Alange, PQ
Dirección: carretera Almendralejo-Palomas, km 13,9, Alange (Badajoz)
Teléfono: 924120082 / 957650100
Web: www.alvear.es

Hace 9 años la unión entre la casa Alvear y la familia Losada Serra dio como resultado la creación en Alange de las bodegas Palacio Quemado, un proyecto que también contó con el respaldo de la Corporación Empresarial de Extremadura. Fernando Giménez Alvear, consejero delegado de Alvear, destaca que esta bodega nació un año después de que se pusiese en marcha la Denominación de Origen Ribera del Guadiana. Esto permitió que el 100% del proyecto, tanto sus viñedos como sus caldos, naciesen en el seno de la D.O. En cuanto al papel de Alvear, apunta que aportan una tradición bodeguera familiar que arranca en el siglo XVIII, además de “ventajas competitivas de tecnología y músculo comercial”. Toda la uva que transforma Palacio Quemado proviene de su finca, donde hay casi 100 hectáreas de viñedo en las que, entre otras cosas, trabajan en la recuperación de algunas variedades de uva autóctonas de Extremadura. En medio de esa plantación está la bodega. Giménez Alvear señala que la suma de estas características “aporta calidad y estabilidad del fruto año a año, y una ventaja en la calidad y control de la elaboración, por la cercanía del lagar a las viñas”. El consejero delegado de Alvear tiene claro que dentro de un sector tan competitivo como es el del vino la clave del éxito pasa por “posicionar la marca como producto de calidad” por encima de la cantidad producida, ya sea en Extremadura o en Rioja, puesto que las variedades más básicas “sólo son rentables en volúmenes muy lejos de cualquier elaborador extremeño” (más de 10 millones de cajas de 12 botellas). Actualmente esta bodega saca al mercado 450.000 botellas anuales, y el 60% de su producción se vende fuera de España. Su proyecto a corto y medio plazo pasa por “acrecentar la bodega actual” hasta alcanzar “en poco tiempo” una producción de 800.000 botellas cada año.

16.PAGO DE LAS ENCOMIENDAS

Año de fundación. 2007
Producción anual: 90.000 botellas
Marcas: Nadir, Nadir rosado, Xentia
Dirección: Camino de San Isidro, s/n, Villafranca de los Barros (Badajoz)
Teléfono: 924118280
Web: www.pagodelasencomiendas.es

Entre las bodegas más jóvenes de la región destaca Pago de las Encomiendas, que está ubicada en Villafranca de los Barros. Creada en 2007, el año pasado sacó al mercado su primer caldo. De su trabajo destaca, según su gerente, Diego Reyes Carrillo, “sobre todo la importancia que se le da al viñedo”. Así, realizaron un duro trabajo para seleccionar las parcelas para sus viñedos, apostaron por variedades “muy diferentes al resto” y establecieron nuevas mecánicas de trabajo. En este sentido, es llamativa su apuesta por la vendimia nocturna (de 2 a 8 de la mañana), y que se usen cajas pequeñas para que la uva “llegue intacta a la bodega”. Una vez allí, explica Diego Reyes, utilizan un sistema “de gravedad directa” único en la región. Es decir, que la uva no llega a los depósitos por tuberías ni impulsadas por una bomba, sino por su propio peso. También usan depósitos pequeños en los que el vino nunca entra en contacto con el oxígeno, y la fermentación se hace por debajo de los 15 grados, con lo que “se conservan más los aromas”. El mercado ha acogido especialmente bien su vino rosado, Nadir, considerado ya uno de los mejores de España, y que compite directamente con los caldos navarros. Reyes Carrillo apunta que “donde va se queda”. Su bodega tiene capacidad para producir 150.000 botellas al año, pero de momento la producción se limita a 90.000. En cuanto a las ventas, su primer objetivo es consolidarse en Extremadura antes de buscar nuevos mercados, aunque, de forma paralela, han hecho “los primeros pinitos en exportaciones con cantidades pequeñas”. El gerente de Pago de las Encomiendas asegura que las bodegas tradicionales de la región están siendo desplazadas por las nuevas “por su falta de innovación”. Y las nuevas bodegas, añade, proponen “vinos más sofisticados y más cuidados”. Esto es positivo porque “el mercado de los caldos de calidad no baja”, y se muestra convencido de que en Extremadura “hay capacidad para hacer vinos punteros en España”.

17.LÓPEZ MORENAS

Año de fundación: 1943
Producción anual: 110 millones de litros
Marcas: Gran Duque, El conquistador, Delaviña, Don Justo, Vegas del Rivilla, marcas blancas, Valdeorite, Seilón, Vegas del Bodión
Dirección: calle Melilla, 13, Fuente del Maestre (Badajoz)
Teléfono: 924530016
Web: www.bodegaslopezmorenas.com

Pedro Morgado es el gerente de las bodegas López Morenas, un proyecto nacido con carácter familiar en 1943 pero que desde 1990 funciona como empresa. Sus cifras son de tal magnitud que asustan. Con sus en torno a los 110 millones de litros de vino envasados al año, por sus instalaciones pasa un tercio del vino de toda Extremadura. Actualmente su producción llega a los cinco continentes (casi un tercio se vende fuera de España) y esta bodega, la más grande de Extremadura, abarca una amplia gama de caldos. Su principal apuesta es el vino de mesa en tetrabrik, “un vino básico a buen precio”, señala Morgado. Al mismo tiempo envasan vino para las marcas blancas de grandes superficies como Carrefour y Alcampo, y se reservan una parte de la producción para un vino de más calidad, Vegas del Rivilla, incluido en la Denominación de Origen Ribera del Guadiana. Este caldo también se puede adquirir en tetrabrik a pesar de su calidad. No en vano esta empresa recibió en 2002 el premio a una ‘de las mejores ideas empresariales del año’, como fue en ese momento ser la primera bodega española en vender cabernet sauvignon en tetrabrik. Pero no sólo se centran en esa línea de vino en cartón. De hecho, es una de las principales productoras de botellas de vino de toda España gracias a los 20 millones de unidades que saca al mercado cada año. Tienen previsto instalar una nueva máquina que les permitirá introducir un nuevo formato de tetrabrik, más estilizado y con forma de prisma, y a medio plazo, además, quieren ampliar aún más sus instalaciones. Para Pedro Morgado el gran problema de este sector es que a pesar del descenso del consumo continúa aumentando la producción año tras año, y eso “produce un desfase claro”. El grupo López Morenas es también propietario de la bodega Valdeorite, instalada cerca de Badajoz y que produce vinos para las Denominaciones de Origen Ribera del Guadiana, Rioja y Ribera del Duero.

18.ALAUDE

Año de fundación. 2006
Producción anual: 66.000 botellas
Marcas. Quinta Alaude, Alius
Dirección: semillero de empresas, 2, Oliva de la Frontera (Badajoz)
Teléfono: 924740174
Web: www.bodegasalaude.com

El enólogo José Daniel Mejías trabajó en varias bodegas extremeñas y catalanas antes de decidirse a crear su propio proyecto, que se encuentra en Oliva de la Frontera. Lo hizo, explica, “porque quería hacer las cosas de otra manera después de 16 años de experiencia”. Y es que está convencido de que Extremadura tiene potencial de sobra para triunfar en este sector, aunque para ello, asegura, “hay que cambiar el chip”. “A fecha de hoy somos la segunda región en hectáreas de viñedo, pero no tenemos ninguna marca de referencia que arrastre al resto”, reflexiona. Por eso en esta bodega se recoge la uva a mano, se transporta en pequeñas cajas de 18 kilos y se somete a un riguroso proceso de selección, primero racimo a racimo y luego uva a uva. “Pequeñas cantidades y alta calidad a precios competitivos”, defiende Mejías. En el mercado han logrado posicionar dos caldos muy diferentes, el Quinta Alaude y el Alius. El primero “es un vino relativamente joven, más amable” y que “curiosamente ha tenido muy buena respuesta de las mujeres consumidoras de vino”. El segundo “es un vino de restaurante, más concentrado y a la altura de los grandes vinos españoles”. Este enólogo insiste en que la clave, la viabilidad, pasa por una apuesta clara por la calidad, y asegura que los datos respaldan su teoría: “Económicamente es el peor momento, pero cada día vendo más y tengo más clientes”. Actualmente sus ventas aún se centran en Extremadura, aunque afirma que ya ha comenzado a vende, entre otros lugares, en Barcelona, Baleares, Valencia o Asturias. A pesar de la juventud de la bodega, Mejías es ambicioso: se ha planteado como objetivo que el 50% de sus ventas correspondan al mercado exterior. Y para empezar este mismo año los vinos de Alaude han comenzado a venderse en Bélgica.

19.ROMERO

Año de fundación: 1954
Producción anual: 500.000 litros
Marcas: El Cordón del Bejico, Pitarra del Cortijo, Almonazar, Pradomayo, Dominio de Caeles, Burbujas de Eva-Beba
Dirección: Avenida de Magaz, s/n, El Raposo (Badajoz)
Teléfono: 924570448
Web: www.bodegasromero.com

Juan Leandro Romero sigue la tradición bodeguera que inició su padre a mediados del siglo XX, con la creación de una bodega artesanal junto al balneario de El Raposo. Para este bodeguero la clave está en las fuertes inversiones que han realizado en los últimos años tanto en tecnología como en mecanismos de control de los viñedos (“porque un gran vino nace en la vid”). Tradicionales, clásicos, gama alta… y caprichos. Bodegas Romero abarca todas las variedades posibles. En su opinión, lo que hace diferente su producto es que hace “todo con mucho cariño”, aplican un sistema muy similar al de la producción ecológica, aunque lo hagan sin acreditación oficial, “y buscando siempre ofrecer algo diferente”. Por eso un día plantó en El Raposo una uva alsaciana, gewürztraminer, que le había sorprendido y que, “pese al cambio de clima”, se ha adaptado y le permite “una pequeña producción de un vino blanco muy diferente”. Hay otra bodega de la región que produce esta uva, “pero es en otra zona y el sabor es muy difErente”, indica. Juan Leandro tiene claro que no quiere “vender a toda costa”, y por eso apuesta por producir vinos singulares. Su próximo proyecto es empezar a vender vinos con el sello ecológico, algo con lo que, además, confía en comenzar a abrir el mercado exterior. Para todo ello cuenta con 32 hectáreas de viñedo propio y otras 50 de agricultores con los que colaboran año tras años “para que nuestros vinos sean siempre similares”. Hasta ahora producían unos 150.000 litros al año, aunque su bodega tiene capacidad para embotellar tres veces más.

20.TORIBIO

Año de fundación: 1950
Producción anual: 160.000 litros
Marcas: Viña Puebla
Dirección: Calle Luis Chamizo, 12 y 21, Puebla de Sancho Pérez (Badajoz)
Teléfono: 924551449
Web: www.bodegastoribio.com

Bodegas Toribio nació a mediados de siglo como una empresa familiar. Hoy está al frente de la misma Fernando Toribio, enólogo y gerente del fundador. Son unos clásicos del sector del vino extremeño, y él lo explica asegurando que se trata de “una bodega familiar y pequeña con vinos artesanales y muy cuidados”. Todo lo que transforman es de sus propios viñedos, en los que se limita la carga de cada cepa “para cuidar el fruto lo máximo posible”. Tiene el honor de haber sido la bodega extremeña que embotelló el primer vino con la etiqueta de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana: un caldo de su premiada marca Viña Puebla. Para Toribio, el gran problema del sector en estos momentos es la falta de adecuación entre la oferta y la demanda, por lo que cree necesario que “haya menos producción pero de más calidad para que el vino extremeño encuentre su sitio en el mercado”. En cuanto a sus propias cifras, asume que aunque sus caldos son de gran calidad de momento no pueden ampliar la producción “por falta de materia prima”. Aunque ya han empezado a trabajar para solucionar esta limitación. Han plantado nuevas viñas y en 2010 se han marcado un doble objetivo: iniciar la venta de vino ecológico e ir ampliando poco a poco su presencia en los mercados exteriores. Cuando echa la vista atrás reconoce que la bodega de hoy en día tiene poco que ver con la que hace casi 60 años fundó su padre. “Al principio era vino a granel que se envasaba en garrafa”, mientras que ahora sus caldos “son bastante reconocidos y están implantados en restaurantes de calidad media y alta”. “Y el futuro está ahí”, insiste, porque esta bodega no puede competir en cantidad pero sí en calidad, “en la búsqueda de la perfección”. Fernando Toribio concluye que en Extremadura “se pueden hacer cosas muy interesantes en este sector”.

21.OTERO VAQUERA

Año de fundación. 2001
Producción anual: 40.000 botellas
Marcas: Bureo
Dirección: carretera Azuaga-Maguilla, km 11,5, Azuaga (Badajoz)
Teléfono: 924144078
Web: www.vinosbureo.com

En 2001 nacían en Azuaga las bodegas Otero Vaquera, que desde el primer momento se decantaron por una producción muy limitada pero de máxima calidad. Su actual responsable es María Otero, que recuerda que no sólo es joven la bodega, sino también sus viñedos, plantados en 1996. Todo lo que comercializa esta empresa, los caldos tintos Bureo, sale de sus propios viñedos, y actualmente la bodega se está centrando en la producción de variedades monovarietales que reposan en sus 150 barricas de roble americano y francés. Al igual que otros buenos conocedores del sector, esta enóloga asegura que la crisis se está viendo compensada en buena medida por una cultura del vino cada vez más extendida que hace que haya un mayor mercado para vinos de calidad media/alta, que es justo al segmento al que ellos se dedican. Esta bodega trata además de estar siempre a la última en materia de innovación, por lo que están en continua colaboración con los centros de investigación, públicos y privados, que hay en la región. El mejor ejemplo de este espíritu innovador es la salida al mercado de su gelée de vino, que se utiliza como compañero perfecto para cocinar productos como el foie, el paté, los quesos y las carnes de caza. De cara al futuro se han marcado como objetivo lograr que se reconozcan sus caldos como vinos de pago. Es la máxima calificación, por encima de las D.O. calificadas y de las D.O. Para eso es necesario que el vino cumpla unas características muy especiales, muy definidas y exclusivas del territorio en el que se produce. Entre otras cosas es necesario ser propietario de los viñedos y de la bodega, y que esta última esté enclavada entre las viñas para garantizar un mayor cuidado de la uva, condiciones que ya cumple Otero Vaquera. “Es la gama más alta del vino”, explica María Otero, aunque el problema es que en Extremadura aún no se ha regulado esta figura.

22.MEDINA

Año de fundación: 1931
Producción anual: 1,5 millones de litros
Marcas: Jaloco, Marqués de Badajoz, Diferente, Pitarra de Abuelo, Casta Brava
Dirección: Calle Cestería, 4, Zafra (Badajoz)Teléfono: 924575060Web: www.bodegasmedina.net

Francisco Medina es el máximo responsable de las bodegas Medina. Sigue así una tradición que inició su bisabuelo José Montaño en 1931, aunque entonces no era el principal negocio de su familia. Cuatro generaciones después, esta bodega saca al mercado cada año 1,5 millones de litros de vino de todo tipo, desde grandes reservas hasta dulces, pasando por crianzas, tintos jóvenes y rosados, entre otros. Para ello disponen de hasta cinco marcas comerciales que abarcan todas las variedades. Francisco Medina destaca que se trata de una bodega que ha incorporado los últimos adelantos tecnológicos del sector, y cuyos caldos han logrado numerosos precios regionales y nacionales. Se trata de unos vinos, asegura, “con mucho aroma” y criados en barricas de roble americano y francés. Actualmente trabajan en el desarrollo de su nuevo vino rosado, que ya salió al mercado en la última campaña “con mucho futuro”, y en los tintos jóvenes de roble, “que son especialmente frescos”. Su capacidad de producción y embotellado duplica la producción de sus viñedos propios. Actualmente Bodegas Medina dispone de dos bodegas tras la construcción de la impresionante Bodega Las Monedas, que se suma así a la tradicional El Convento. Esta bodega es una de las que ha apostado en la región por el enoturismo, al tiempo que también organiza catas y cursos de catas.

23.MEDINA HERMOSO

Año de fundación: 2002
Producción anual: 600.000 litros
Marcas: Envidia, Dominium, Sol, Señoría de Medina,
Vino del Amor y Pitarra de Medina
Dirección: calle Valencia, s/n, Medina de las Torres (Badajoz)
Teléfono: 924560360
Web: www.medina.cc

Es una de las jóvenes bodegas más originales que han surgido en los últimos años en Extremadura. Es la bodega Medina Hermoso, que pertenece a dos hermanos treintañeros “con experiencia en el sector” que deseaban “elaborar vinos de calidad y disfrutar con el trabajo”. Así lo explica Eva Medina, una de las dueñas de la bodega de Medina de las Torres. Vinos jóvenes y atrevidos y vinos más tradicionales. Los dos extremos en la misma bodega. Medina señala que desde el primer momento se plantearon la necesidad de presentar en el mercado “una imagen renovada de los vinos, con nombres y etiquetas llamativas, con una imagen muy fresca para unos vinos jóvenes”. Entre otras cosas porque “es muy difícil introducir una marca nueva de vino en un mercado muy competitivo”. Así surgieron los caldos Envidia. Entre los 600.000 litros anuales que produce esta bodega, sus responsables buscan siempre ofrecer al público algo original. Es el caso de sus vinos Envidia Chic, con apenas 8 grados de alcohol. Y de los Vinos del Amor. Eva Medina asegura que su bodega es la única del mundo que embotella caldos que sigan las recetas tradicionales de los romanos y de los que producen cuatro variedades: de miel, de canela, de rosas y de violetas. La mitad de sus botellas se vende en otros países, sobre todo en Centroeuropa, pero también en lugares como Colombia y México. Sobre sus instalaciones, lo cierto es que no tienen viñedo propio, “pero se controla mucho la uva de los agricultores” con los que colaboran. A cambio, disponen “de lo último en tecnología”, e incluso de su propio laboratorio. De cara al futuro sólo se plantean un reto: afianzar su marca en el mercado.

VEINTE VINOS

Selección de J. R. Alonso de la Torre. Fichas de Toñi Escobero a partir de la información facilitada por las bodegas. Hay otros vinos extremeños de interés, y cada aficionado podría establecer su propia lista, pero con toda seguridad hallará en ésta algunos de los mejores, de los más sugerentes o de los más singulares.

TINTOS

TORRE JULIA
Bodegas Las Granadas Coronadas. D. O. Ribera del Guadiana. Tipología: reserva 2004, tinto roble. Otros datos: crianza 14 meses en roble francés y embotellado el tercer año. Uva: 100% cabernet sauvignon. Cata: color rojo picota brillante y limpio, aroma muy fiel al viñedo. En boca, vino equilibrado, carnoso en el paso de boca, amplio, lleno y elegante, con buena estructura y hermosa permanencia.

BASANGUS
Bodega Vinícolas del Guadiana. D. O. Ribera del Guadiana. Añada: 2006. Tipología: crianza en barrica de roble francés Allier durante 10 meses. Uva: 100% tempranillo. Cata: color limpio y brillante, con tonalidades rubí-picota y recuerdos morados. Aroma de vinosidad limpia, recuerdo a su fase primaria de uva tempranillo y sensaciones de regaliz en equilibrio con su carácter de roble francés. En boca es amplio, lleno de gustosidad y matices elegantes. Profundo y pujante, con gran persistencia.

BUREO SELECCIÓN
Bodegas Otero Vaquera. Tipología: 18 meses en roble. Uva: propia procedente exclusivamente de Pago Bureo, variedad tempranillo. Cata: en su color perduran los tonos violáceos, lo nos indica una larga vida, intensidad aromática alta (torrefacto, vainilla y chocolate). Gran expresividad en boca, envolvente y aterciopelado.

COLOMA MERLOT
Bodegas Coloma. Tipología: criado en barrica. Uva: 100% merlot noir. Cata: El color es rojo guinda con ribete morado. En nariz se muestra complejo y elegante con aromas de ciruela, cereza, chocolate y confituras. Sabor intenso y aterciopelado, completado con taninos dulces que hacen de él un vino sabroso, suave y equilibrado.

PQ
Bodega Palacio Quemado-Viñas de Alange. D. O. Ribera del Guadiana. Añada: 2007. Tipología: 8 meses en barrica nueva de roble francés. Uva: coupage de distintas variedades de uva propia, manteniendo la base de syrah. Cata: color cereza oscuro. En nariz destacan los aromas intensos y profundos de cereza y mora maduras, junto con notas de la madera nueva del roble francés que lo hacen especialmente elegante y agradable. En boca, amplio y redondo, con acidez y taninos dulces perfectamente integrados.

HABLA Nª4
Bodegas y Viñedos de Trujillo. Añada: 2006. Característica: 12 meses de crianza en barrica de roble francés. Uva: 100% syrah. Cata: atractivo color ciruela con matices violetas. En nariz es intenso y complejo, con aromas de pomelo, frambuesa, cassis y grafito. En boca, carnoso y fresco, con notas a frambuesa, mora y toques minerales, lo que revela un vino sofisticado, sutil y delicado, con aromas especiados y minerales y una boca persistente.

VIÑA PUEBLA ENSENCIA
Bodegas Toribio. D. O. Ribera del Guadiana. Añada: 2006. Tipología: tinto crianza. Uva: cabernet sauvignon, tempranillo y garnacha. Cata: color violeta intenso. En nariz, aromas a frutos del bosque, frambuesa, notas especiadas de madera tostado suave. En boca, bien estructurado, redondo, con recuerdos a fruta fresca.

TORREMAYOR RESERVA
Bodega Santa Marina. D. O. Ribera del Guadiana. Añada: 2003. Tipología: 14/16 meses en barricas francesas de roble y más de un año en botella. Uva: 100% tempranillo. Cata: un vino que expresa todo el carácter de la variedad, de color rojo picota bien cubierto, muy expresivo, con notas de frutas, vainilla, caramelo.

QUINTA ALAUDE
Bodegas Alaude. Tipología: maduración 4 meses en barrica nueva de roble americano y 10 meses en botella. Uva: 80% tempranillo y 20% merlot. Cata: color rojo picota de capa media-alta, muy vivo y brillante. En nariz, compleja, con gran variedad de matices y buena intensidad, predominan los aromas de frutos rojos (fresa y frambuesa), con notas balsámicas y minerales, especias, regaliz, cedro y una punta de tostado. En boca, amplio, sabroso y estructurado. Paso de boca sedoso y agradable con taninos bien pulidos. Final largo y frutal, con la madera bien integrada.

XENTIA
Bodegas Pago de las Encomiendas. Tipología: tinto crianza (14 meses). Uva: 85% tempranillo y 15% petit verdot. Cata: color de tonos violáceos y malvas denotan su juventud, la intensidad colorante con un toque personal de seriedad. Los principales aromas que se detectan son una mezcla de cafés, chocolate, moca y tiramisú, pero también aparecen aromas a mermelada de arándanos, ciruelas negras y moras, junto con ciertos tonos especiados.

FINCA EL MUSINAL
Bodegas Dolores Morena. D. O. Ribera del Guadiana. Añada: 2004. Uva: 100% garnacha tintorera. Cata: intenso color cereza granate con ribetes púrpura. En nariz se presenta muy complejo y elegante, impecables aromas de barrica nueva (coco, vainilla, panadería) que se ensamblan con la concentración de frutos rojos maduros. En boca se muestra expresivo, goloso, sugerente, sabroso, untuoso, volviendo en retronasal los frutos rojos y los aromas de crianza. Con buena estructura y equilibrio que garantiza una buena vida en botella.

DOMINIUM
Bodegas Medina Hermoso. Añada 2004. Tipología: envejecido 12 meses en barrica de roble y afinado en botella. Uva: merlot. Cata: vino de alta expresión, de aromas intensos y sabroso en boca.

BLANCOS

ALMONAZAR GEWÜRZTRAMINER
Bodegas Romero. Uva: 100% Gewürztraminer. Cata: color amarillo paja verdoso, perfumado y potente en nariz, aromas florales, a fruta exótica y cítricos, fresco, sedoso y con sensaciones dulces.

VIÑA MAIMONA
Sociedad Cooperativa Virgen de la Estrella de Los Santos. Uva: Eva/Beba de Los Santos. Cata: color amarillo pálido, muy limpio. Los aromas son a frutas tropicales, melón, plátano, y el gusto es muy suave y sedoso.

EMPERADOR DE BARROS
Bodegas Viticultores de Barros. D. O. Ribera del Guadiana. Añada: 2008. Tipología: blanco joven. Uva: 100% cayetana, variedad que solamente se produce en tierras extremeñas, concretamente en la comarca de Tierras de Barros. Cata: fresco, con notas herbáceas y florales mediterráneas, con toques de frutas dulces.

ROSADOS

NADIR
Bodega Pago de las Encomiendas. Añada: 2007. Uva: 85% tempranillo, 15% petit verdot. Cata: color rubí brillante y limpio, con muchos tonos fucsia. Muy complejo en aromas. Mezcla de aromas frutales, fresa, frambuesa y cereza y ciertos tonos de arándanos, endrinas y grosella. Ligeros tonos de elegancia de flores como violeta y magnolia. Untuoso y voluminoso en la boca, llenándola de un equilibrio, entre aromas retronasales, que nos recuerdan a las notas detectadas en nariz.

CAMPOBRAVO
Bodegas San Marcos. Añada: 2008. Tipología: rosado aguja. Uva: 100% syrah. Cata: vino de aspecto brillante, de color rosado granate muy intenso. En nariz, aromas francos frutales, en los que destacan frambuesa y frutos silvestres, con recuerdos a uva moscatel. En boca presenta un buen paso, muy ligero, con notas dulces bien combinadas con toques de carbónico y una acidez moderada.

CAVAS

PAYVA BRUT NATURE
Bodegas Martínez Payva. Tipología: vino blanco espumoso. Añada: 2007. Uva: 75% macabeo, 25% chardonnay. Cata: color amarillo paja, corona intensa con burbujas finas y pequeñas. En nariz, aromas a finas hierbas, frutas de pulpa blanca y mandarina, recuerdos de la primera fermentación y a pan tostado y bollería de la mañana, memorias del segundo proceso de la fermentación. En boca es equilibrado, pleno, fresco e intenso. Muy persistente con burbuja agradable y pequeña expresión.

VÍA DE LA PLATA ROSADO
Bodegas Vía de la Plata. Añada: 2008. Uva: 100% garnacha. Cata: color frambuesa con matices violáceos de buena conservación. En fase visual tiene una muy buena efervescencia, con rosarios de finísimas burbujas simétricamente ascendiendo hacia la superficie formando una amplia corona en bordes. Paso de boca amable, fresco, vivo, intenso, carnoso y elegante. Con notas florales y frutales. Buena estructura y muy persistente en sus notas finales.

VIÑA ROMALE NATURE
Bodegas Romale. Tipología: cava brut nature (D. O. Cava). Uva: 60% macabeo y 40% parellada. Cata: blanco pálido y brillante con finísima y persistente burbuja, excelente conjunto de aromas y paladar muy elegante.

TEXTO: Cedido

Alimentos de Extremadura, la marca promocional que diseñó la Junta de Extremadura para identificar a los productos alimentarios de esta Comunidad, para poner en valor nuestras producciones alimentarias y fomentar su conocimiento entre los consumidores, aumentando su percepción y elevando su consideración, viene desarrollando
desde sus inicios una importante serie de acciones tanto a nivel regional como nacional o internacional, entre las que han jugado un papel muy importante las promociones realizadas con las principales cadenas de distribución que operan en todo el país, con un protagonismo muy especial, sin duda, para el vino extremeño, consiguiendo así que nuestros caldos sean apreciados en todo el territorio nacional.

Durante el año 2008 y 2009 se han realizado cerca de 50 acciones con cadenas como El Corte Inglés, Alcampo, Carrefour, Eroski, E-Leclerc o El Árbol, entre otras, en las que han participado más de 30 bodegas extremeñas. Estas acciones abiertas al público en general han sido complementadas con otras interesantes propuestas llevadas a cabo en ámbitos más específicos, como la que acercó el vino extremeño al sector español de la restauración en las exitosas Jornadas Gastronómicas de Extremadura que se celebraron del 16 al 28 del pasado mes de junio en 85 restaurantes de El Corte Inglés e Hipercor de toda España, coincidiendo con la promoción de “Alimentos de Extremadura” en esta cadena de distribución.